
El papel de asesor de Claudio Ranieri en la Roma, a punto de finalizar tras la tensión con Gasperini
Claudio Ranieri está a punto de dejar su puesto como asesor sénior del AS Roma, según informan fuentes en Italia. Los propietarios estadounidenses del club, el Grupo Friedkin, se preparan para romper lazos con el ex entrenador tras las tensiones internas generadas por sus comentarios públicos sobre el actual técnico, Gian Piero Gasperini. Se espera una decisión en las próximas horas, poniendo fin prematuro a un contrato que debía durar hasta junio de 2027.
La situación llegó a un punto crítico hace casi dos semanas, antes del partido de la Roma contra el Pisa. Ranieri se refirió a recientes declaraciones de Gasperini sobre el mercado de fichajes, afirmando: "Es fácil hablar solo de Wesley y Malen, pero todas las incorporaciones fueron compartidas con el entrenador". Luego añadió un comentario directo sobre el proceso de nombramiento del entrenador: "Tres entrenadores nos dijeron que no, así que el club eligió a Gasperini". Estas declaraciones fueron percibidas como una crítica pública al entrenador y a la toma de decisiones del club.
Los comentarios no sentaron bien a Gasperini, quien más tarde respondió diciendo: "Nuestros aficionados no se merecen este teatro. Y no me pongan a mí y a él en el mismo nivel: yo no he respondido ni atacado". La crisis parece haber obligado a la propiedad a elegir entre su asesor de larga trayectoria y su actual entrenador, con la decisión, según los informes, inclinándose a favor de Gasperini. Esto supone un giro brusco con respecto a las anteriores garantías de que el puesto de Ranieri era seguro.
El último capítulo de Ranieri en el Stadio Olimpico comenzó en noviembre de 2024, cuando regresó al club como asesor sénior bajo la propiedad de Friedkin. Su historia con la Roma abarca décadas, habiendo servido previamente como jugador y luego como entrenador en tres ocasiones distintas. Su reciente etapa de diez meses en la oficina directiva parece ahora destinada a concluir, interrumpiendo lo que se concibió como un papel estratégico a largo plazo.
La inminente marcha subraya los desafíos de integrar a una leyenda del club con una fuerte voz pública en una jerarquía futbolística moderna, especialmente cuando esa voz choca con el cuerpo técnico actual. Para la Roma, consolida la autoridad detrás de Gasperini mientras planifica el futuro, eliminando una posible fuente de comentarios externos sobre asuntos futbolísticos. Para Ranieri, representa un final abrupto a su último intento de moldear el destino del club con el que ha estado asociado durante gran parte de su vida.


