Artem Dovbyk está cerca de volver a la acción con el AS Roma, con el delantero ucraniano apuntando al próximo derbi contra la Lazio después de una ausencia de cuatro meses por lesión. Según informes desde Italia, Dovbyk tiene programada una revisión médica final en Finlandia este fin de semana, que, de ser exitosa, le permitiría reincorporarse al equipo. Su última aparición fue el 6 de enero, después de lo cual fue sometido a una cirugía en Turku por una grave lesión miotendinosa en el muslo izquierdo, tras el fracaso de la terapia conservadora.
El posible regreso del jugador de 28 años se produce en las últimas etapas de una temporada profundamente decepcionante tanto para el jugador como para el club. Dovbyk, un fichaje de 35 millones de euros en el verano de 2024, ha logrado marcar solo tres goles en 17 partidos en todas las competiciones esta temporada, totalizando solo 695 minutos en el campo. Sus problemas de forma y estado físico le han hecho caer frecuentemente en desgracia con el entrenador Gian Piero Gasperini, quien, según los informes, ha buscado un perfil diferente de delantero.
La Roma intentó deshacerse de Dovbyk durante los recientes mercados de fichajes, con un intercambio de cesiones propuesto que involucraba a Santiago Giménez del AC Milan, que aparentemente colapsó en el último minuto en agosto. El club ahora se enfrenta a la perspectiva de otro verano tratando de encontrar una solución para un jugador cuyo contrato se extiende hasta 2029. Dada la dificultad para concretar una venta permanente, una cesión se considera el resultado más probable, según fuentes cercanas a la situación.
Su inminente regreso proporciona un pequeño impulso a una plantilla que ha estado plagada de lesiones, aunque se espera que comience desde el banquillo si juega contra la Lazio o en la posterior final de temporada contra el Hellas Verona. La jerarquía ofensiva ha cambiado en su ausencia, con jugadores como Donyell Malen ahora firmemente establecidos. Para Dovbyk, estos últimos minutos potenciales representan una oportunidad para terminar una campaña olvidable con una nota marginalmente positiva y, quizás, atraer el interés de algunos pretendientes de cara al mercado de fichajes de verano.




