El Atlético de Madrid ha descartado rotundamente cualquier posibilidad de vender a Julián Álvarez, a pesar del interés persistente del FC Barcelona, según declaraciones de su CEO, Miguel Ángel Gil Marín. En una entrevista publicada el viernes por el Atlético, Gil Marín afirmó de manera inequívoca que el jugador no está disponible para su traspaso, independientemente de cualquier oferta potencial.
Gil Marín fue citado diciendo: “Mi intención es clara, al igual que la del club. Hemos dejado claro al jugador, a su agente y al presidente del Barça: el Atlético es el lugar ideal para Julián, y él es el delantero ideal para el Atlético. Queremos retenerlo. No queremos transferirlo y no aceptaremos ninguna oferta de 100, 150 o 200 millones de euros”. Esta firme postura señala la determinación del Atlético de retener a un jugador clave.
El CEO del Atlético también se dirigió directamente a Joan Laporta, el presidente del Barcelona, acusándolo de jugar un juego público con respecto al traspaso. “Constantemente hace el payaso para los medios, para la afición, para su circo”, dijo Gil Marín. “No me molesta. Tengo una buena relación personal con él. Hablamos, y le dije claramente: ‘Por favor, deja eso. No queremos venderlo y no lo venderemos, deja de insistir’. Él mantiene esta situación porque lo disfruta”.
Álvarez, de 26 años, está actualmente bajo contrato con el Atlético hasta 2030, habiendo llegado al club en 2022. Se informó que expresó su deseo de dejar el Atlético durante la reciente Copa del Mundo, con el Barcelona identificado como un destino potencial. El Barcelona ha realizado supuestamente ofertas por el internacional argentino, todas las cuales han sido rechazadas por el club madrileño. Álvarez se encuentra actualmente con la selección argentina preparándose para la final de la Copa América contra España el domingo.
Álvarez se ha convertido en un componente crucial del ataque del Atlético desde su llegada, contribuyendo significativamente a sus goles y juego en general. La firme negativa del Atlético a negociar sugiere que lo consideran indispensable para sus planes futuros, particularmente a medida que compiten por honores nacionales y europeos. Este desarrollo pone fin efectivamente a la búsqueda del Barcelona de Álvarez, al menos en un futuro previsible, obligándolos a explorar otras opciones de ataque.




