El Barcelona ha presentado una oferta formal de 100 millones de euros por el delantero del Atlético de Madrid, Julián Álvarez, una movida que ha desatado una disputa pública entre los dos clubes de La Liga. La oferta, confirmada por fuentes de Mundo Deportivo, llega mientras el Barcelona busca un reemplazo para Robert Lewandowski, quien está a punto de partir.
Álvarez, de 26 años, se ha convertido en un objetivo prioritario para el conjunto catalán, aunque el Atlético, según informes, ha tasado al internacional argentino en más de 100 millones de euros. También existe interés por parte del Arsenal de la Premier League y el Paris Saint-Germain, campeón de la Ligue 1, pero el Barcelona es el primero en presentar una oferta concreta.
El Atlético de Madrid negó rápidamente haber recibido una oferta legítima, calificando la afirmación del Barcelona como “una mentira más”. En lugar de una respuesta formal, el club lanzó una campaña en redes sociales burlándose tanto del Barcelona como del periodista Fabrizio Romano, quien inicialmente informó sobre la oferta. Una publicación sarcástica en X detallaba una ‘oferta de traspaso’ que consistía en entradas para un concierto, una suscripción a una revista y semillas de girasol.
La animosidad va más allá de las burlas, con el Atlético haciendo referencia al caso Negreira del Barcelona, que involucra acusaciones de corrupción relacionadas con el arbitraje, y cuestionando la capacidad del club para pagar los 100 millones de euros de la tarifa, dadas las recientes preocupaciones financieras en torno al registro de jugadores. Estas acciones han indignado a los directivos del Barcelona, que están decididos a centrarse en asegurar el traspaso.
Álvarez, según informes, ha informado a su agente, Fernando Hidalgo, de su deseo de dejar el Atlético de Madrid. Hidalgo se reunió con los directivos del Barcelona el pasado miércoles para discutir un posible traspaso, y ha comunicado la disposición del jugador a unirse al club. En una entrevista con France Football el pasado mes de noviembre, Álvarez reconoció las especulaciones que lo vinculaban con el Barcelona y el Paris Saint-Germain, afirmando que seguía concentrado en el Atlético, pero que evaluaría sus opciones al final de la temporada.
Álvarez tiene contrato con el Atlético hasta 2030, con una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. Esto significa que el Barcelona probablemente tendrá que aumentar significativamente su oferta inicial para convencer al Atlético de que se desprenda del delantero. La situación amenaza con volverse cada vez más tensa a medida que el Barcelona presiona por un acuerdo, lo que podría dañar la relación entre los dos gigantes españoles.




