
Eric García, expulsado en el Barcelona, mientras el club establece un indeseado récord en la Champions League
El defensa del Barcelona, Eric García, fue expulsado durante la ajustada victoria de su equipo ante el Atlético de Madrid el martes, una expulsión que contribuyó a que el club catalán estableciera un desafortunado nuevo récord. Según estadísticas recopiladas después del partido, el Barcelona ha recibido ahora más tarjetas rojas que cualquier otro club en la Champions League en la última década, con trece expulsiones desde 2014.
Seis de esas trece tarjetas rojas han sido expulsiones directas, lo que pone de manifiesto un persistente problema disciplinario que ha afectado al club durante un período de declive europeo. La última Champions League del Barcelona se remontó a 2015, y sus frecuentes desventajas numéricas en el escenario más importante no han ayudado a su búsqueda para volver a la cima del fútbol europeo.
Los datos revelan que tres jugadores actuales del Barcelona son los infractores más frecuentes. Eric García, que se unió a la academia del club antes de pasar al Manchester City y regresar en 2021, ha sido expulsado tres veces en la competición. Le siguen sus compañeros de defensa Ronald Araujo y Pau Cubarsí, cada uno expulsado dos veces. Esta tendencia entre la unidad defensiva es una preocupación particular para el nuevo entrenador, Hansi Flick, a medida que construye su proyecto.
Para agravar aún más el problema, esta temporada marcó la primera vez en ocho años que un club tuvo al menos un jugador expulsado en ambos partidos de una eliminatoria de cuartos de final de la Champions League, con Ronald Araujo del Barcelona viendo la roja en el partido de ida contra el Paris Saint-Germain antes de la expulsión de García en Madrid. El patrón sugiere un problema sistémico que va más allá de momentos individuales de indisciplina.
Para Eric García, la tarjeta roja representa otro revés en un período desafiante. El central de 23 años, que ha disputado 19 partidos con España, pasó la temporada pasada cedido al Girona y ha encontrado oportunidades limitadas en el primer equipo en el Camp Nou a su regreso. Su última expulsión probablemente resultará en una suspensión, lo que restringirá aún más su tiempo de juego mientras busca convencer a Flick de su valía para el equipo.
El historial disciplinario del club contrasta marcadamente con la identidad controlada y basada en la posesión históricamente asociada al Barcelona. A medida que el equipo atraviesa una fase de transición bajo una nueva dirección, frenar estas costosas tarjetas rojas será una prioridad inmediata. La frecuencia de las expulsiones no solo cuesta al equipo en momentos cruciales, sino que también interrumpe la planificación táctica y la rotación de la plantilla para los partidos posteriores en un calendario ya congestionado.



