
El fútbol base italiano en riesgo sin reformas, advierte la máxima responsable regional
Valentina Battistini, presidenta del Comité Regional de Lombardía de la Federación Italiana de Fútbol (LND), ha lanzado una severa advertencia: Italia corre el riesgo de perderse futuros Mundiales a menos que se realicen reformas urgentes en las regulaciones de desarrollo juvenil. En una entrevista, Battistini identificó el contrato anual para jóvenes jugadores como el problema más crítico que requiere una intervención inmediata del gobierno.
Battistini argumentó que el actual contrato de un año, establecido por el decreto de Reforma Deportiva de 2021, debe volver a ser de tres años para incentivar a los clubes a invertir en talento. Afirmó que sin la seguridad de un contrato más largo, los clubes tienen poca motivación financiera para desarrollar jugadores, ya que pueden marcharse libremente cada junio. Este sistema, según ella, socava las canteras que producen futuros jugadores de la selección nacional.
Según Battistini, el coste de desarrollar a un atleta de alto nivel es significativo, requiriendo inversión en instalaciones y especialistas como preparadores y nutricionistas. El contrato a corto plazo hace que esta inversión sea económicamente inviable para muchos clubes. Reconoció que el anterior contrato de ocho años era excesivo, pero insiste en que el modelo de tres años es un compromiso necesario para permitir que prosperen proyectos técnicos estructurados.
Más allá de la cuestión contractual, Battistini destacó otros problemas sistémicos. Señaló el aumento de los costes operativos para las federaciones con sectores profesionales, como la FIGC, que ahora están sujetas a las leyes laborales estándar. También pidió una ley marco para estandarizar y ampliar los plazos de gestión de las instalaciones deportivas, actualmente sujetos a licitaciones municipales inconsistentes y a corto plazo, lo que, según ella, desalienta la inversión privada.
Abordando la percepción de un declive en la participación juvenil, Battistini negó que Italia carezca de jugadores talentosos. En cambio, culpó a las normas federales obsoletas que dificultan el desarrollo, citando el ejemplo de los Sub-13 obligados a jugar partidos a 9, cuando los niños naturalmente juegan en grupos más grandes. También refutó las afirmaciones de que el fútbol se ha convertido en un deporte para los ricos, señalando que las cuotas anuales pueden oscilar entre 120 y 600 euros, pero admitió que las cuotas más bajas a menudo se correlacionan con una menor calidad debido a la falta de financiación.
Battistini concluyó que el enfoque debe volver a la formación técnica por encima de los resultados inmediatos y la victoria. Lamentó una tendencia en la que los clubes buscan jugadores extranjeros físicamente desarrollados para un impacto instantáneo en lugar de cultivar el talento técnico italiano, un cambio que cree que tiene consecuencias a largo plazo para el estilo y el éxito de la selección nacional. Su llamamiento a una reforma técnica integral, desarrollada a través de una mesa redonda con todas las partes interesadas del fútbol y el gobierno en un plazo de 60 días, enmarca la situación actual como una crisis evitable.



