Gerry Cardinale, el propietario de 59 años de RedBird, está adoptando un enfoque más práctico en la contratación de jugadores del AC Milan, participando directamente en las negociaciones tras un período de resultados decepcionantes y críticas de los aficionados. Este cambio de estrategia quedó patente en las llamadas personales al joven talento italiano Mattia Liberali, actualmente con la selección italiana Sub-19 en el Campeonato de Europa, mientras el Milan intenta asegurar su regreso al club.
La mayor implicación de Cardinale se produce tras el despido de varias figuras clave dentro de la jerarquía del Milan, incluyendo al CEO Furlani, al director deportivo Tare, al director técnico Moncada y al entrenador Allegri. Declaró públicamente su intención de tomar el control directo de las operaciones del club, y desde entonces ha estado activamente involucrado en el nombramiento de un nuevo entrenador y en la reestructuración de la estructura organizativa del club. Este compromiso se demuestra tanto a través de la inversión de tiempo – Cardinale ha participado en entrevistas para el puesto de entrenador, tanto en persona como por videoconferencia, y ha realizado múltiples viajes a Italia en los últimos meses – como del gasto financiero, ejemplificado por el reciente fichaje de Gonçalo Ramos por una cifra récord para el club.
La adquisición de Ramos del Paris Saint-Germain por aproximadamente 70 millones de euros está siendo vista por los aficionados como una señal de intenciones, cambiando el estado de ánimo del desánimo al optimismo. Cardinale también está personalmente involucrado en la búsqueda de otros objetivos, incluyendo a Liberali, con una reunión programada con el joven jugador. El club espera evitar que Liberali se una al Como y, en cambio, traerlo de vuelta a Milanello.
Más allá de los objetivos inmediatos, Cardinale ha identificado, según los informes, a Virgil van Dijk como un fichaje soñado para reforzar la defensa, aunque esto se considera un objetivo difícil y ambicioso. Anteriormente, los aficionados se sentían limitados en sus aspiraciones para el club, pero la participación activa de Cardinale está fomentando una renovada sensación de esperanza para una nueva era en el Milan. Los cambios señalan un claro mensaje a la afición de que la propiedad está comprometida a mejorar el rendimiento del equipo y a restaurar su identidad.




