El Atlético de Madrid ha cortado la comunicación directa con el presidente del Barcelona, Joan Laporta, en relación con un posible traspaso de Julián Álvarez, según el periodista español Roberto Gómez. En declaraciones a La Tribu, Gómez afirmó que el Atlético no tiene intención de negociar con Laporta y no atenderá sus llamadas en relación con el internacional argentino de 26 años.
Las limitaciones financieras del Barcelona también se citan como un obstáculo importante, con Gómez asegurando que el club carece de la capacidad económica para satisfacer las demandas del Atlético. El Atlético ha fijado previamente un precio de 150 millones de euros en efectivo por Álvarez, sin incluir intercambios de jugadores ni pagos a plazos, una cifra que ya suponía un desafío considerable para el Barcelona.
La situación va más allá de un mero desacuerdo financiero, sin embargo. Gómez aclaró una distinción entre negarse a comunicarse y rechazar formalmente una oferta, explicando que el Atlético considera a Laporta un negociador inadecuado. Alega que el Barcelona sorteó al Atlético negociando directamente con los representantes de Álvarez a lo largo del año, una táctica descrita como “inaceptable” y que equivale a un “chantaje”.
El Atlético ya ha presentado una denuncia formal ante la FIFA por la conducta del Barcelona al acercarse a Álvarez, lo que complica aún más cualquier diálogo potencial. Esta disputa legal subraya una ruptura de la confianza institucional, lo que hace que una resolución rápida sea poco probable. Mantener el silencio ante las llamadas de Laporta se considera, en este contexto, una consecuencia lógica del proceso regulatorio en curso.
Álvarez se unió al Atlético desde el Manchester City por aproximadamente 75 millones de euros más variables, firmando un contrato hasta 2030. El club ha mantenido constantemente que no está en venta, y una oferta reciente de 150 millones de euros del Real Madrid también fue rechazada, lo que demuestra una postura firme independientemente del pretendiente. La denuncia ante la FIFA sirve como un elemento disuasorio adicional contra futuras aproximaciones.
Gómez criticó la conducta general de Laporta, cuestionando la posición financiera del Barcelona y acusando al club de “agredir” al Atlético de forma irrespetuosa. Se informa que las ofertas del Barcelona oscilan entre 100 y 135 millones de euros, muy por debajo del requisito mínimo del Atlético y significativamente por debajo de la cláusula de rescate de 500 millones de euros de Álvarez. El propio Álvarez se ha mantenido públicamente comprometido con el Atlético, afirmando que su enfoque está en el club y desmintiendo los rumores de traspaso.
Cualquier posible avance depende de que el Barcelona aumente significativamente su oferta o de que el Atlético responda positivamente a una oferta creíble. El resultado de la investigación de la FIFA también será crucial, pudiendo agravar el conflicto y dañar aún más las relaciones entre los clubes. El próximo desarrollo significativo será si el Barcelona presenta una oferta creíble que haga avanzar la conversación hacia el terreno económico en lugar de la queja procedimental, y si el silencio público de Álvarez sobre su futuro se mantiene intacto a medida que comienzan los preparativos de pretemporada y la presión de la saga se intensifica en todos los frentes.




