El traspaso de Cristiano Ronaldo a la Juventus por 117 millones de euros en 2018 encontró resistencia interna por parte del entonces CEO Beppe Marotta, quien ha revelado su desacuerdo con la operación. Marotta declaró que la propiedad del club finalmente impulsó el acuerdo a pesar de sus reservas, añadiendo: “Cuando la propiedad da un paso adelante, el director debe dar un paso atrás”.
Ronaldo, ahora de 41 años y jugando en el Al-Nassr, abandonó el Real Madrid después de nueve temporadas con el gigante español, un movimiento que inicialmente sorprendió a muchos observadores. La Juventus invirtió fuertemente tanto en la tarifa de transferencia como en el salario del jugador, con la esperanza de asegurar finalmente el éxito en la Champions League. Si bien Ronaldo rindió individualmente en Turín, convirtiéndose en el primer jugador en marcar 100 goles para el club, el rendimiento del equipo no estuvo a la altura de la inversión.
Durante sus tres temporadas con la Juventus, el club fue eliminado de la Champions League por el Ajax, el Lyon y el Oporto. A nivel nacional, el reinado de una década de la Juventus como campeones de la Serie A también se rompió, sin poder asegurar un undécimo título consecutivo en la última temporada de Ronaldo. Sin embargo, el impacto más significativo del traspaso resultó ser financiero.
Un informe de KPMG destacó el riesgo financiero asumido por la Juventus, señalando que el club no pudo capitalizar plenamente la inversión debido al inicio de la pandemia de COVID-19, que obstaculizó el crecimiento de los ingresos comerciales. La Juventus registró una pérdida de 199 millones de euros en el año fiscal 2023/24 y continúa lidiando con las repercusiones. El club vendió a Ronaldo de vuelta al Manchester United en 2021 por solo 17 millones de euros, incurriendo en una asombrosa pérdida de 100 millones de euros en la tarifa de transferencia inicial. Las preocupaciones iniciales de Marotta finalmente resultaron ser justificadas, ya que el traspaso de Ronaldo contribuyó significativamente a las dificultades financieras del club. El movimiento, aunque emocionante para los aficionados, puede haber terminado por obstaculizar la estabilidad y la competitividad a largo plazo de la Juventus.




