El Inter de Milán ha confirmado el fichaje de Anan Khalaili, procedente del Maccabi Haifa, este miércoles. El traspaso lleva al internacional israelí a la Serie A tras una exitosa etapa en Bélgica con el Union Saint-Gilloise. Los detalles financieros del acuerdo no se han revelado, pero los informes sugieren una cifra en torno a los 6,5 millones de euros.
Khalaili, de 22 años, ha ascendido rápidamente, demostrando una combinación de velocidad y habilidad técnica que ha llamado la atención de varios clubes europeos. Su desarrollo se vio notablemente influenciado por su padre, Majdi Khalaili, un ex portero profesional que implementó un riguroso régimen de entrenamiento desde una edad temprana. Esto incluía entrenamientos diarios a las 6 de la mañana centrados en el acondicionamiento físico y el perfeccionamiento técnico, sumando aproximadamente 10-11 sesiones de entrenamiento por semana. Majdi Khalaili obtuvo posteriormente un máster en Ciencias del Deporte, lo que influyó aún más en la preparación de su hijo.
Nacido en Haifa, Israel, Khalaili proviene de una familia árabe-musulmana con raíces en la ciudad de Sakhnin. Inicialmente jugó como portero, siguiendo los pasos de su padre, pero rápidamente fue trasladado a una posición más ofensiva debido a su evidente talento. Destacó a nivel juvenil, marcando 25 goles en 24 partidos en 2020, y continuó impresionando con las selecciones juveniles de Israel, marcando, notablemente, contra Brasil en la Copa Mundial Sub-20 de 2023, ayudando a Israel a alcanzar una sorprendente tercera posición.
La versatilidad de Khalaili le ha permitido pasar de ser un atacante a un lateral derecho, utilizando su impresionante velocidad –superando los 33 km/h– de manera efectiva. Ya se ha enfrentado a rivales de la Serie A, marcando contra la Fiorentina en la Conference League y contra el Atalanta en la Champions League, e incluso jugó contra el Inter y la selección italiana, enfrentándose a Federico Dimarco. El fichaje lo reúne con Dimarco como compañeros de equipo. La llegada de Khalaili proporciona al Inter más opciones en las bandas y añade profundidad a su plantilla de cara a la defensa de su título de la Serie A.




