Edoardo Motta, el joven portero cuya heroica actuación en la tanda de penales impulsó a la Lazio a la final de la Coppa Italia, ha concedido una reveladora entrevista en la que detalla la calma que se escondía tras su repentina fama. El joven de 19 años detuvo cuatro penales en la victoria en la semifinal contra el Atalanta, una actuación que el legendario portero italiano Dino Zoff describió como "pazzesche" (loca). Motta, nacido en 2005, fue descubierto en el anonimato por el director deportivo de la Lazio, Angelo Fabiani, y lanzado al foco de atención en un momento crucial de la temporada del club.
En la entrevista, Motta reveló la meticulosa preparación que sustentó su noche histórica. Explicó que había estudiado las tendencias de los lanzadores de penales del Atalanta con el cuerpo técnico de la Lazio, manteniendo las notas cruciales escondidas dentro de una botella de agua envuelta en una toalla. El joven portero admitió que estaba tan concentrado durante la parada decisiva contra Charles De Ketelaere que no se dio cuenta inmediatamente de que había ganado la eliminatoria para su equipo. Ahora guarda la nota como recuerdo en su mesita de noche.
A pesar de la inmensa presión, Motta describió sentir una "absoluta calma" durante toda la prueba, una serenidad que atribuye a su mayor fortaleza. Durmió profundamente la noche antes del partido, en contraste con la insomnio lleno de adrenalina que experimenta después de los partidos. Su comportamiento sereno ha recibido elogios de los más altos niveles del fútbol italiano, con mensajes de felicitación de iconos como Gianluigi Buffon, que analizó las paradas, y Zoff. El presidente de la Lazio, Claudio Lotito, supuestamente abrazó a Motta después del partido, diciéndole al joven que estaba orgulloso de la persona que es, no solo de sus prodigiosos talentos.
El camino de Motta hacia el Stadio Olimpico comenzó en la región del Piamonte, donde creció jugando en superficies de grava, sin inmutarse por las frecuentes lesiones porque quería ser portero desde el principio. Agradece a sus padres, Giacomo y Sabrina, por sus sacrificios y dice que corresponder a su fe es su mayor satisfacción. Cuando se le preguntó sobre cómo manejar la repentina fama, Motta hizo referencia al autor Jorge Luis Borges, estando de acuerdo en que ser querido es preferible a la mera celebridad, que considera una ilusión llena de trampas.
De cara al futuro, la irrupción de Motta presenta al entrenador de la Lazio, Maurizio Sarri, con una opción convincente en la portería. El propio jugador insiste en que su enfoque sigue siendo únicamente el trabajo duro continuo, un sentimiento que se hace eco del supuesto consejo de Sarri de mantener los pies en la tierra. Su actuación no solo asegura una plaza en la final de la Coppa Italia, sino que también destaca el exitoso ojeamiento de Fabiani a la hora de identificar a jóvenes talentos. Cuando se le presionó sobre sus inspiraciones, Motta nombró a Petr Čech y Buffon, y citó a Kenan Yildiz de la Juventus como el jugador actual en Italia que le hace "temblar" con su puro talento.




