Elye Wahi regresó para atormentar a su antiguo club con un penalti 'Panenka' en los últimos minutos, asegurando un empate 1-1 para el Niza contra el Marsella en el Stade Vélodrome el domingo. El resultado poco ayuda a las ambiciones de ninguno de los dos equipos, dejando al Marsella frustrado en la sexta posición y al Niza flotando justo por encima de la zona de descenso en la decimoquinta. El partido fue en gran medida olvidable, salpicado de escasos momentos de calidad y un telón de fondo de descontento por parte de los aficionados locales.
Pierre-Emile Hojbjerg había adelantado al Marsella en el minuto 66 con un cabezazo en picada a la salida de un centro de Tochukwu Nnadi, encendiendo brevemente una atmósfera apagada. El Marsella, bajo el mando del entrenador interino Habib Beye, había dominado la posesión pero luchó por crear ocasiones claras contra un Niza compacto, dispuesto en un 5-4-1 por Claude Puel. La frustración de los locales se vio agravada en los últimos minutos, cuando una falta torpe del joven suplente Tadjidine Mmadi sobre Jonathan Clauss concedió un penalti.
Wahi, que tuvo una difícil etapa en el Marsella antes de fichar por el Niza, se encargó de lanzar y batió con calma a Geronimo Rulli en el minuto 88. Según los informes del partido, su celebración frente a la afición local y su posterior sustitución fueron recibidas con una lluvia de silbidos, poniendo fin a un regreso agridulce. El empate tardío negó al Marsella una victoria que habría consolidado su lucha por la clasificación europea.
El contexto de la transferencia de Wahi añade una capa narrativa al gol. El delantero francés se unió al Niza desde el Marsella el pasado verano en un acuerdo valorado en aproximadamente 30 millones de euros, buscando un nuevo comienzo después de no conseguir un puesto de titular habitual. Su forma ha sido más brillante en la Costa Azul, y este penalti ejecutado con precisión subrayó su creciente importancia para el ataque del Niza. Para el Marsella, los puntos perdidos reflejan una temporada más amplia de inconsistencia y desilusión de los aficionados con la dirección del club, visiblemente manifestada en pancartas de protesta desplegadas antes del inicio del partido.
De cara al futuro, el resultado deja las esperanzas europeas del Marsella en una situación precaria, requiriendo un fuerte final de campaña. Para el Niza, el punto proporciona un pequeño impulso en su batalla por evitar verse arrastrado a la lucha por el descenso, con la confianza de Wahi probablemente reforzada por su decisiva intervención. El partido en sí, sin embargo, será archivado rápidamente como un espectáculo decepcionante, con el drama tardío sin conseguir enmascarar la falta general de calidad mostrada.



