El portero cedido del Real Zaragoza, Esteban Andrada, ha sido sancionado con 13 partidos de suspensión por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tras un incidente violento en un partido de Segunda División contra el Huesca la semana pasada. El argentino fue expulsado tras recibir una segunda tarjeta amarilla, pero la larga sanción se debe a un posterior puñetazo propinado a Jorge Pulido, del Huesca, en una confrontación fuera del juego captada en vídeo.
El comité disciplinario de la RFEF sancionó a Andrada con un partido de suspensión por la expulsión y 12 partidos adicionales por el puñetazo, que se ha difundido ampliamente en las redes sociales. El incidente ocurrió durante un partido tenso entre dos equipos que luchan por evitar el descenso de la segunda división española. Andrada, que está cedido por el club mexicano Monterrey, se ha disculpado desde entonces por sus acciones, afirmando que “lamenta profundamente lo sucedido”.
Otros jugadores involucrados en la altercado también enfrentaron sanciones. Dani Tasende, del Zaragoza, recibió una sanción de dos partidos, mientras que el portero del Huesca, Dani Jiménez, fue suspendido por cuatro partidos. Las decisiones llegan en un momento crítico de la temporada, con ambos clubes profundamente involucrados en la lucha por el descenso. La pérdida de su portero titular para el resto de la campaña representa un duro golpe para las esperanzas de supervivencia del Zaragoza.
Andrada, de 33 años, se unió al histórico club español el pasado verano en calidad de préstamo del Monterrey. Ex internacional argentino con experiencia en Boca Juniors, ha sido titular habitual en el Zaragoza esta temporada. Esta suspensión pone fin efectivamente a su cesión, ya que no estará disponible para los últimos partidos cruciales del club.
Para el club propietario, Monterrey, el incidente y sus consecuencias son un desarrollo poco propicio en lo que respecta a un jugador aún bajo contrato. El futuro de Andrada, tanto a corto como a largo plazo, más allá de este verano cuando finalice su cesión, ahora está ensombrecido por este expediente disciplinario. La severidad de la sanción subraya la postura de la RFEF sobre la conducta violenta, independientemente de la presión competitiva de una lucha por el descenso.




