Gian Piero Gasperini está a punto de hacerse cargo de la Roma, con la expectativa de que tendrá un control significativo sobre la política de fichajes del club, según informan medios italianos. El nombramiento se produce después de que el club decidiera no renovar a Claudio Ranieri, una decisión que el propio Gasperini atribuye a la decepción de la propiedad Friedkin con el rendimiento de Ranieri.
El actual director deportivo de la Roma, Massara, también podría marcharse, y se espera que Gasperini tenga un papel clave en la selección de su reemplazo. La propiedad del club se enfrentó a protestas de los aficionados por los precios de las entradas para el próximo derbi, lo que aumenta la presión para tener un verano exitoso.
Gasperini ha contado con un considerable apoyo de la afición romanista debido a la buena forma reciente del equipo y su lucha por un puesto en la Champions League. Los jugadores, según se informa, se han unido en torno al entrenador, mejorando el rendimiento a pesar de los desafíos iniciales. Ya está tomando un papel proactivo en las negociaciones de contratos, intentando asegurar renovaciones para jugadores como Celik y El Shaarawy, con las situaciones de Dybala y Pellegrini también bajo consideración.
Gasperini destacó la importancia de la alineación con su visión, afirmando tras una victoria por 4-0 sobre la Fiorentina que necesita “claridad” y buscaría “algunos refuerzos más” para lograr un mayor éxito. Dejó claro que solo continuaría en el puesto si pudiera implementar sus propias ideas, sugiriendo la necesidad de un director deportivo que comparta su filosofía futbolística. Si bien D’Amico es un candidato potencial, asegurar sus servicios del Atalanta podría ser difícil, con Manna y Giuntoli también siendo observados.
El próximo entrenador está priorizando la experiencia y la seguridad mientras la Roma se prepara para su temporada centenaria, con el objetivo de evitar fichajes arriesgados y construir una plantilla capaz de competir al más alto nivel.




