
Gennaro Gattuso dimite como seleccionador de Italia tras no clasificarse para el Mundial
Gennaro Gattuso ha presentado su dimisión como entrenador del equipo nacional italiano tras el fracaso en la clasificación para el Mundial de la FIFA 2026. La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) confirmó su marcha, que se produce tras la derrota de Italia ante Bosnia y Herzegovina en la eliminatoria final. El presidente de la federación, Gabriele Gravina, y el jefe de la delegación, Gianluigi Buffon, también han renunciado a sus cargos.
La eliminación de Italia se confirmó tras un empate 1-1 en Zenica, con Bosnia imponiéndose 4-1 en la tanda de penaltis. Esta es la tercera Copa del Mundo consecutiva que se perderán los cuatro veces campeones, una profunda decepción para una nación que ganó el Campeonato de Europa hace apenas tres años. Las consecuencias de la fallida campaña han sido rápidas y significativas, desencadenando una renovación completa del liderazgo en la FIGC.
Según un informe del periódico italiano La Repubblica, la preparación para la crucial eliminatoria se vio empañada por la discordia interna. La publicación afirma que varios jugadores preguntaron por la prima de clasificación –estimada en 300.000 euros por jugador– antes del partido contra Bosnia. Se alega que el propio Gattuso intervino para afirmar que tal petición era inapropiada en la víspera de un partido decisivo. La FIGC no ha comentado públicamente estas acusaciones específicas.
Más controversia surgió cuando un vídeo circuló en línea que parecía mostrar a jugadores italianos celebrando la victoria anterior de Bosnia sobre Gales, un resultado que preparó la fatídica eliminatoria final. Estos incidentes han contribuido a una narrativa de un equipo distraído que carecía del enfoque necesario para la tarea en cuestión, agravando el fracaso deportivo con acusaciones de falta de profesionalidad.
El mandato de Gattuso fue breve y, en última instancia, definido por este único resultado catastrófico. El ex entrenador del AC Milan y el Napoli, conocido por su feroz espíritu competitivo como jugador, no pudo trasladar esa intensidad a una campaña de clasificación exitosa. Su salida deja a la Azzurra en un estado de profunda introspección mientras se enfrenta a un largo período sin fútbol de grandes torneos.
La federación debe ahora nombrar un nuevo presidente, con elecciones programadas para junio, que luego liderará la búsqueda de un sucesor permanente para Gattuso. El calendario deportivo inmediato ofrece poco respiro, con solo un par de amistosos en el horizonte este verano. Las implicaciones a largo plazo son severas, ya que el fútbol italiano se enfrenta a una crisis sistémica que ahora se ha manifestado en repetidos fracasos en el escenario internacional. La tarea para el próximo régimen será reconstruir no solo un equipo, sino también la cultura fracturada y la credibilidad de la selección nacional.


