
Gerard Piqué sancionado con 12.000€ por confrontación agresiva con un árbitro asistente
El exdefensa del Barcelona, Gerard Piqué, ha sido multado con 12.000€ por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por una confrontación agresiva con un árbitro asistente. El incidente ocurrió el 1 de abril, cuando Piqué, ahora propietario del FC Andorra, se acercó al árbitro en el túnel durante el descanso del partido que su equipo empató 3-3 contra el Málaga.
Según el informe del árbitro principal, Piqué actuó de manera agresiva, gritando y señalando con el dedo a escasos centímetros de la cara del asistente, mientras repetía frases como "Esto es un robo histórico" y "Voy a publicar esto en Twitter". El comité de competición de la RFEF ratificó la multa este martes tras revisar el informe.
Esta no es la primera cuestión disciplinaria para Piqué esta temporada en su papel de propietario del club. Anteriormente, había recibido dos multas separadas de 9.000€ por excesos similares a principios de la campaña, tras evitar un castigo por un primer incidente en septiembre. Este patrón de comportamiento plantea la posibilidad de sanciones más severas para el propio FC Andorra si las confrontaciones continúan.
La última multa se suma a una larga historia de relaciones tensas entre Piqué y los árbitros. Su último partido profesional como jugador del Barcelona en noviembre de 2022 terminó con una tarjeta roja por protestas. Su transición a la propiedad de un club ha estado marcada por estallidos similares, incluidas quejas anteriores sobre el estado del terreno de juego en el estadio de Andorra.
Piqué compró el FC Andorra en 2018 y ha supervisado el ascenso del club desde la quinta división española hasta la segunda división. Su alta visibilidad como propietario y su enfoque práctico han atraído una atención significativa al pequeño club pirenaico. Sin embargo, su conducta ha atraído repetidamente el escrutinio de los órganos de gobierno de la liga.
La decisión de la RFEF sirve como una advertencia formal de que el estatus de Piqué como exestrella y propietario de alto perfil no lo exime de los estándares de conducta requeridos en la zona técnica. Para el FC Andorra, que actualmente compite en una reñida carrera por el ascenso en la Segunda División, las distracciones fuera del campo llegan en un momento crítico de la temporada. El club ahora debe equilibrar sus ambiciones deportivas con la necesidad de que su propietario mantenga la compostura para evitar medidas punitivas adicionales que podrían afectar directamente al equipo.


