Gianluca Rocchi, jefe de árbitros de la Serie A y la Serie B, está siendo investigado por la Fiscalía de Milán por presunta complicidad en fraude deportivo. Según informes italianos, Rocchi recibió una notificación formal de la investigación en los últimos días y, posteriormente, ha optado por suspenderse de su cargo. La investigación se centra en incidentes específicos identificados durante la temporada 2024/25 en curso.
El abogado de Rocchi, Antonio D’Avirro, confirmó la situación en declaraciones televisadas, afirmando que su cliente se suspendió "por razones de seriedad y oportunidad" para evitar perjudicar a otros involucrados. D’Avirro enfatizó que Rocchi aún no ha visto los detalles del caso. "No puedo decir mucho porque no conozco los documentos, así que por ahora nos movemos por hipótesis", dijo durante una aparición en Stile TV. El abogado añadió que el contenido completo de las acusaciones solo se conocerá el jueves.
La investigación se centra, según los informes, en el grave cargo de fraude deportivo, más allá de simples infracciones de las normas deportivas. D’Avirro hizo referencia a un incidente poco claro relacionado con una decisión del VAR, sugiriendo que la acusación principal es que una acción corrigió un error y no alteró el resultado de un partido. También declaró que el aviso de investigación menciona "complicidad con personas", pero esas personas no están identificadas, lo que impide a Rocchi proporcionar más detalles.
En una nota formal, D’Avirro anunció que Rocchi no comparecerá ante una interrogación programada para el 30 de abril. El abogado declaró que tomó la decisión de renunciar a la comparecencia porque, sin acceso al expediente de la investigación, no podría llevar a cabo eficazmente su mandato de defensa. Esto solo se aplica al sistema de justicia ordinario; Rocchi estaría obligado a responder si fuera convocado por el fiscal deportivo de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Giuseppe Chiné, ya que las normas federales exigen cooperación.
El suceso ha causado un terremoto en el estamento arbitral del fútbol italiano. Rocchi, un antiguo árbitro de primera división, fue nombrado para el influyente cargo de designador en 2023, con la tarea de asignar a los árbitros para las dos principales divisiones de Italia. Su auto-suspensión crea una incertidumbre inmediata sobre la gestión de los asuntos arbitrales durante el tramo final de la temporada. Por otra parte, el Collegio di Garanzia dello Sport, el máximo órgano de justicia deportiva de Italia, rechazó un recurso presentado por el antiguo árbitro Antonio Zappi, confirmando una sanción de 13 meses por inducir a otros dos árbitros a dimitir, un caso que subraya el escrutinio continuo dentro del sistema.
El fiscal deportivo de la FIGC ahora tiene entre 60 y 120 días para decidir si presenta cargos formales contra Rocchi ante el sistema de justicia deportiva o si archiva el caso. La situación marca el comienzo de un proceso legal potencialmente prolongado que amenaza con proyectar una larga sombra sobre la integridad del arbitraje en la Serie A.




