
El Barcelona presenta una queja a la UEFA por un incidente de penalti en la derrota ante el Atlético
El Barcelona ha presentado una queja oficial a la UEFA por un incidente clave de mano en su derrota por 2-0 en la ida de los cuartos de final de la Champions League ante el Atlético de Madrid. El club catalán ha solicitado formalmente una investigación sobre el arbitraje, específicamente un posible penalti que ocurrió en la primera mitad del partido en el Estadi Olímpic Lluís Companys. El club alega que el defensor del Atlético de Madrid, Marc Pubill, tocó el balón con la mano dentro de su propia área después de un pase de su portero, Juan Musso, en el minuto 58. Ni el árbitro en el campo ni el VAR concedieron el penalti.
En un comunicado oficial, el Barcelona declaró que el club considera que el arbitraje fue "contrario a las regulaciones vigentes, con un impacto directo en el curso del partido y su resultado". El club ha solicitado una investigación del incidente y acceso a las comunicaciones entre el árbitro en el campo y los oficiales del VAR. El Barcelona también ha anunciado que presentará una queja formal ante la UEFA, el organismo rector del fútbol europeo, por el incidente.
La controversia se centra en un momento justo antes de la hora de juego. El Atlético de Madrid, que ganaba 1-0, estaba sacando el balón jugado desde atrás cuando el portero Juan Musso jugó un pase corto al defensor Marc Pubill dentro de su propia área. Cuando Pubill intentó controlar el balón, pareció golpearlo con el brazo, que estaba separado de su cuerpo. Los jugadores del Barcelona apelaron inmediatamente por un penalti, pero el árbitro, Clement Turpin, permitió que el juego continuara, una decisión que fue respaldada después de una breve revisión del VAR por una posible mano.
El entrenador del Barcelona, Hansi Flick, se mostró indignado por la decisión. En su rueda de prensa posterior al partido, el técnico alemán expresó su frustración, afirmando que la decisión era un penalti claro y que una llamada así no podía pasarse por alto en el más alto nivel del juego. Argumentó que el incidente, que ocurrió con el marcador 1-0, podría haber cambiado toda la dinámica de la eliminatoria si se hubiera concedido y convertido un penalti.
La queja se produce en un período difícil para el Barcelona, que se encuentra en medio de una importante reconstrucción de la plantilla y tiene dificultades para competir financieramente con la élite europea. Esta reclamación pública y formal, aunque no es inédita, supone un cambio notable en la conducta habitual del club después de los partidos y subraya las altas tensiones que rodean a los actuales problemas en el campo y las altas apuestas de la Champions League. Las consecuencias del partido y la posterior queja añaden otra capa de drama a una temporada en la que el Barcelona ha cuestionado constantemente las decisiones arbitrales en partidos de alto perfil. La decisión del club de escalar el asunto a la UEFA sugiere que creen que se cometió un error arbitral significativo, uno que creen que contribuyó directamente a su derrota por 2-0 en casa.


