La posición de Max Eberl como director deportivo del FC Bayern Munich está siendo cuestionada a pesar de una temporada exitosa para el club, lo que plantea interrogantes sobre su futuro a largo plazo en Säbener Straße. La incertidumbre proviene de una compleja relación con la leyenda del club, Uli Hoeneß, quien públicamente evaluó las posibilidades de una extensión de contrato de Eberl como un 60:40, admitiendo que persisten las dudas.
Eberl llegó a Múnich en marzo de 2024 como un objetivo del club, siendo Hoeneß un defensor vocal de su nombramiento como director deportivo. Sin embargo, desde el principio se entendió que cualquier persona que trabajara en el Bayern operaría dentro de la esfera de influencia de Hoeneß, una dinámica que Eberl ha experimentado de primera mano durante los últimos dos años. Su trabajo ha sido evaluado constantemente por el consejo de supervisión del club, con Hoeneß ofreciendo con frecuencia comentarios públicos sobre el desempeño del director deportivo.
Hoeneß reconoció recientemente la importante contribución de Eberl a los éxitos del equipo, destacando específicamente su papel en la contratación de Michael Olise y Luis Diaz, así como en la temprana extensión de contrato del entrenador Vincent Kompany. Esta decisión de retener a Kompany podría resultar estratégicamente astuta, particularmente tras la marcha de Pep Guardiola del Manchester City. A pesar de estos elogios, Eberl sigue siendo objeto de una estrecha observación dentro de la estructura del club.
Según informes, algunos dentro del liderazgo del club acusan a Eberl de actuar con demasiada rapidez en las transferencias o de no coordinar adecuadamente las decisiones internamente. El ex director deportivo Hasan Salihamidzic, quien fue despedido en 2023, aludió a las presiones de trabajar bajo figuras como Hoeneß, Karl-Heinz Rummenigge y Herbert Hainer, afirmando que las críticas inesperadas son comunes en el Bayern. Rummenigge es citado específicamente como una voz crítica dentro del consejo de supervisión, planteando preocupaciones sobre la comunicación, la política de fichajes y el aumento de las estructuras salariales.
En concreto, los críticos alegan que Eberl no informa suficientemente a los comités clave o negocia con demasiada agresividad, como se vio en las extensiones de contrato de Jamal Musiala, Alphonso Davies, Dayot Upamecano y Joshua Kimmich. Estas renovaciones se consideran financieramente onerosas por algunos, con la contratación de Davies incluyendo, según los informes, una prima de fichaje de 20 millones de euros. El propio Eberl ha respondido a las críticas con compostura, afirmando que está dispuesto a continuar “si es lo que quieren”.
Las conversaciones contractuales pueden comenzar oficialmente no antes de julio, respetando la tradición del Bayern de renovar los contratos de los miembros de la junta directiva un año antes de su vencimiento. Se espera que el consejo de supervisión del club vuelva a examinar el futuro de Eberl en su reunión de agosto. Esta evaluación continua determinará si Eberl puede consolidar su posición después de haber entregado una temporada exitosa.



