
El Presidente de la UEFA, Ceferin, Critica los Estadios Italianos y Amenaza con Perder la Eurocopa 2032
El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, ha lanzado una severa advertencia a Italia, sugiriendo que el país podría ser despojado de su papel como coanfitrión de la Eurocopa 2032 debido al mal estado de su infraestructura futbolística. En una entrevista con La Gazzetta dello Sport, Ceferin afirmó que los estadios italianos están muy por detrás de los de otras grandes naciones europeas, responsabilizando directamente a las autoridades políticas del país, y no a su federación de fútbol.
Los comentarios de Ceferin representan una escalada significativa de las preocupaciones de larga data sobre los estadios envejecidos de Italia. “Los políticos italianos deberían quizás preguntarse por qué Italia tiene una de las peores infraestructuras futbolísticas de Europa”, declaró el funcionario esloveno. Añadió: “La culpa no es de la Federación, sino de las autoridades públicas”. Italia está programada para coorganizar el Campeonato Europeo 2032 con Turquía, un plan ratificado por la UEFA el año pasado.
La crítica pública llega en un momento difícil para el fútbol italiano, que aún se está recuperando del fracaso del equipo nacional en calificar para la Copa del Mundo de 2022 y la reciente renuncia del presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina. La intervención de Ceferin añade una importante crisis extradeportiva a los desafíos del deporte en el país, cuestionando directamente su capacidad para albergar un gran torneo internacional.
Muchos de los estadios más emblemáticos de Italia, como el Stadio Olimpico en Roma y el San Siro en Milán, son de propiedad municipal y han sufrido solo modernizaciones parciales, a menudo careciendo de las instalaciones comerciales y los estándares de experiencia para los aficionados de los campos más nuevos en Inglaterra, Alemania y España. Varios proyectos liderados por clubes para construir nuevos estadios se han estancado durante años debido a obstáculos burocráticos y políticos.
La amenaza tiene un peso considerable, ya que la UEFA ha reasignado previamente grandes eventos debido a preocupaciones sobre la infraestructura o la preparación. El organismo rector trasladó la final de la Liga de Campeones de 2020 de Estambul a Lisboa debido a la pandemia de COVID-19 y despojó a Rusia de la final de la Liga de Campeones de 2022 tras su invasión de Ucrania. Si bien no es una situación análoga, demuestra la disposición de la UEFA a implementar cambios.
Para Italia, perder los derechos de organización sería una profunda vergüenza y un golpe financiero, privando al país del catalizador de inversión que se suponía que el torneo proporcionaría. Los comentarios probablemente aumentarán la presión sobre el gobierno italiano y las autoridades locales para que aceleren los proyectos de estadios largamente retrasados, con clubes como Roma, Milán e Inter persiguiendo nuevas construcciones. La FIGC, ahora bajo liderazgo interino, enfrenta la urgente tarea de actuar como enlace entre la UEFA, el gobierno y los clubes para abordar estas críticas de frente.


