
Investigan al Supervisor VAR italiano Gervasoni por Fraude Deportiva
El supervisor VAR italiano Andrea Gervasoni está siendo investigado por fraude deportivo en relación con un partido de la Serie B de marzo de 2025, según documentos judiciales. La fiscalía de Milán notificó a Gervasoni de la investigación el viernes, alegando que presionó a un oficial VAR durante un partido entre Salernitana y Modena. La acusación específica, detallada en la notificación, establece que Gervasoni "incalzava e sollecitava" (urgía y presionaba) al operador VAR Luigi Nasca para que llamara al árbitro Antonio Giuia a una revisión en el campo con respecto a un penalti concedido a Modena. Gervasoni ha optado posteriormente por suspenderse de sus funciones a la espera del resultado de la investigación.
El incidente en cuestión ocurrió el 8 de marzo de 2025, durante un período crucial de la temporada de la Serie B. La investigación forma parte de una investigación más amplia por parte de la fiscalía de Milán que también involucra al designador Gianluca Rocchi, que está bajo escrutinio por presuntamente manipular los nombramientos de árbitros. Según los informes, el fiscal de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Giuseppe Chinè, desconocía previamente las acusaciones contra Gervasoni, al igual que desconocía el caso de Rocchi. Chinè ha solicitado formalmente los documentos de la investigación a Milán para evaluar posibles infracciones del código de justicia deportiva.
Se espera que la FIGC reciba los archivos en los próximos días, probablemente después del interrogatorio programado de Rocchi el 30 de abril. Una vez revisados los documentos, la federación está preparada para abrir su propio caso disciplinario si las pruebas sugieren una violación. Este desarrollo marca una escalada significativa en el escrutinio continuo del arbitraje y los protocolos VAR del fútbol italiano, proyectando una sombra sobre la integridad de los procesos de toma de decisiones de la liga. El caso evoca recuerdos de pasados escándalos del fútbol italiano, aunque sigue siendo un procedimiento legal separado y distinto.
El papel de Gervasoni como supervisor VAR lo coloca en una posición de influencia significativa sobre el sistema de revisión de video, que está diseñado para ser objetivo y correctivo. La acusación central sugiere un intento de influir indebidamente en una decisión en vivo, una acusación grave según las leyes italianas de fraude deportivo. Su decisión de auto-suspenderse es una medida procesal estándar en tales circunstancias, con el objetivo de evitar cualquier conflicto de intereses mientras las autoridades judiciales y deportivas llevan a cabo sus investigaciones paralelas.
Las implicaciones para el fútbol italiano son inmediatas, planteando nuevas preguntas sobre la supervisión y la independencia del sistema VAR justo cuando la temporada actual llega a su clímax. La FIGC estará bajo presión para llevar a cabo una investigación interna transparente y rigurosa para mantener la confianza pública. Este caso, junto con la investigación sobre Rocchi, representa uno de los desafíos más importantes para la administración del juego en Italia desde el escándalo de Calciopoli, aunque actualmente se centra en acciones individuales presuntas en lugar de en la corrupción sistémica.


