Una investigación en curso ha revelado alegaciones de que el sistema VAR de la Serie A estuvo sujeto a una "gobernanza en la sombra" remota, con árbitros recibiendo instrucciones a través de un código gestual. La investigación se centra en un partido entre Udinese y Parma de marzo de 2023, donde el supervisor del VAR, Gianluca Rocchi, es acusado de influir en la decisión en el campo. Los fiscales han confiscado años de grabaciones de la sala de control, y un exárbitro ha descrito un ambiente "nauseabundo" muy alejado de los valores del deporte.
Una investigación sobre el sistema de Asistente de Video Arbitral (VAR) en Italia ha destapado alegaciones de una "gobernanza en la sombra" que influye remotamente en los árbitros, según informes de La Repubblica. La investigación, centrada en la sala de control del VAR en Lissone, está examinando un sofisticado sistema de gestos no verbales que supuestamente se utilizaba para instruir a los árbitros sobre si debían o no intervenir en las decisiones en el campo, violando fundamentalmente los protocolos establecidos.
La investigación se centra en un partido de la Serie A entre Udinese y Parma en marzo del año pasado. Según las pruebas citadas por los fiscales, la intención inicial del árbitro VAR Daniele Paterna no era señalar penalti. Material de audio y video supuestamente muestra a Paterna girándose repentinamente y preguntando "¿Es penalti?" a una figura superior fuera de cámara, antes de instruir al árbitro Fabio Maresca para que concediera un penalti a Udinese. Se dice que esta presunta intervención fue dirigida por el supervisor del VAR Gianluca Rocchi, que está siendo investigado por presuntamente conspirar para influir en Paterna.
El presunto método de comunicación era un código gestual silencioso denominado "Gioca Jouer". Según los informes, una mano levantada significaba "no intervenir", mientras que un puño cerrado significaba "intervenir". Este sistema habría contradicho directamente el principio fundamental del VAR de que solo los árbitros que revisan las imágenes deben formarse una opinión sobre un incidente, libres de cualquier presión externa. La práctica de que los árbitros sean "llamados al monitor" y casi invariablemente cambien su decisión ha sido durante mucho tiempo un punto de controversia en el fútbol italiano, diferenciándolo de otras ligas donde los árbitros se mantienen con más frecuencia en su decisión original.
La fiscalía de Milán ha adquirido, según los informes, dos años de audio y video de la sala de control de la federación italiana de fútbol para profundizar en la investigación. El escándalo salió a la luz inicialmente con acusaciones de que los árbitros "tocaban" el cristal para comunicarse con los que estaban dentro del puesto de VAR, pero las nuevas acusaciones sugieren un plan mucho más elaborado y organizado. El exárbitro Daniele Minelli, citado como testigo, describió el ambiente como "nauseabundo", afirmando que las conversaciones sobre los prohibidos "toques" estaban muy extendidas en la comunidad arbitral.
Minelli también afirmó que desde que Rocchi y sus adjuntos dejaron de aparecer en las instalaciones de Lissone, un cambio que se produjo después de que la federación ordenara la presencia de un fiscal federal en la sala VAR, el número de errores arbitrales se ha "multiplicado de forma devastadora". Esta declaración implica que la presunta influencia remota podría haber sido un método de control centralizado, y su eliminación ha provocado un aumento de la inconsistencia. La investigación continúa desarrollándose, proyectando una larga sombra sobre la integridad y la transparencia del arbitraje en la Serie A.




