Jude Bellingham, ahora una pieza clave del Real Madrid y de la selección inglesa, fue objetivo de la Juventus en 2020 antes de fichar por el Borussia Dortmund. La revelación llega en un momento en que Bellingham sigue deslumbrando, tras marcar dos goles en la victoria de Inglaterra sobre Noruega en los cuartos de final de la Eurocopa 2024.
Antes de su traspaso desde el Birmingham City, Bellingham visitó las instalaciones de entrenamiento de la Juventus en Jtc y Vinovo, mostrando, según los informes, interés en una posible progresión hacia el primer equipo. El plan inicial contemplaba una integración gradual, comenzando con el equipo Sub-23 del club, para luego competir en la Serie C. Sin embargo, el Dortmund ofreció fútbol de primer nivel de inmediato y una oferta de 30 millones de euros, lo que resultó ser una opción más atractiva para el joven centrocampista.
La afinidad de Bellingham por la Juventus va más allá de una consideración profesional; ha manifestado abiertamente su cariño por el club. Recibió un jersey navideño especial de la Juventus de su hermano, una réplica del kit de la temporada 2000-01 – la última temporada que Zinedine Zidane jugó con los Bianconeri – con la que posó felizmente, dedicándoselo a “Zizou +” en lugar del logotipo habitual del patrocinador. Este gesto destacó una clara admiración por el club italiano y su historia.
Claudio Chiellini, hermano del defensa Giorgio y exdirector de la Juventus Next Gen, confirmó el interés del club por Bellingham, junto con otros jóvenes talentos como Erling Haaland. Afirmó que ambos hermanos de Bellingham visitaron las instalaciones, pero la Juventus finalmente no logró concretar los acuerdos. Chiellini reconoció que asegurar a jugadores tan jóvenes suele ser difícil, con algunos fichajes teniendo éxito – como Kenan Yildiz – mientras que otros, como el de Bellingham, siguen siendo motivo de arrepentimiento.
Actualmente, un jugador del calibre de Bellingham es notablemente ausente en la plantilla de la Juventus de Massimiliano Allegri. Sus actuaciones tanto en el Real Madrid como en Inglaterra demuestran una madurez que supera sus 23 años, consolidando su estatus como uno de los centrocampistas más prometedores del mundo. La oportunidad perdida sirve como recordatorio del competitivo panorama en la captación de jóvenes y los desafíos que enfrentan los clubes para asegurar a los mejores talentos.



