La Juventus está presionada para generar 55 millones de euros en ventas de jugadores antes del 30 de junio para compensar las pérdidas financieras derivadas de su fracaso en la clasificación para la Champions League, según informan medios italianos. La nueva estrategia de mercado del club prioriza alcanzar el punto de equilibrio, lo que significa que cualquier fichaje se financiará con las salidas de jugadores.
La venta de Nico Gonzalez por sí sola no será suficiente para alcanzar el objetivo, y el club está dispuesto a considerar ofertas por varios jugadores clave, con la excepción de Kenan Yildiz. Ha surgido interés desde la Premier League por Khephren Thuram, quien ya ha rechazado acercamientos del Galatasaray y el Fenerbahce. La Juventus consideraría una venta por una cifra entre 45 y 50 millones de euros, lo que representaría un beneficio significativo.
En caso de que Thuram se marche, la Juventus deberá identificar un reemplazo de calidad similar que no tensione las finanzas del club. Una opción potencial es Stanislav Lobotka del Napoli, aunque su situación contractual y una cláusula de rescisión de 25 millones de euros – válida solo para clubes extranjeros – podrían complicar cualquier acuerdo. El presidente del Napoli, Aurelio De Laurentiis, es poco probable que refuerce a un rival directo vendiendo a Lobotka por esa cifra.
Otro jugador considerado es Franck Kessie, quien está disponible como agente libre tras rechazar ofertas de renovación del Al-Ahli. Sin embargo, el técnico Massimiliano Allegri y las demandas salariales del jugador presentan posibles obstáculos. Bremer no se venderá antes de julio, cuando se active una cláusula de rescisión de 58 millones de euros, y el club también está buscando la salida de jugadores como Koopmeiners, Gatti y Adzic para recaudar fondos. La situación pone de manifiesto las limitaciones financieras a las que se enfrenta la Juventus y la necesidad de ventas estratégicas de jugadores para financiar futuros fichajes.



