El nombramiento de Andrea Pirlo como nuevo seleccionador de la selección italiana ha colapsado tras tan solo dieciséis días, desencadenando una reestructuración significativa dentro de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC). Según informes de Nazionale, el revés se produjo tras las preocupaciones planteadas por el presidente de la FIGC, Giovanni Malagò, con respecto a las conexiones de Pirlo con la empresa de apuestas rusa Fonbet. Esto ha provocado la marcha tanto de Paolo Maldini como de Leonardo, quienes habían sido designados para supervisar la dirección técnica junto a Pirlo.
El propio Pirlo emitió un comunicado reconociendo que ya no era candidato, aclarando que la situación se originó en una conversación con Maldini y no estaba relacionada con sus acuerdos comerciales. El abrupto final del proyecto Pirlo ha obligado a Malagò a reconsiderar a candidatos anteriores, con Antonio Conte y Roberto Mancini ahora firmemente de vuelta en la contienda, siendo Mancini actualmente considerado el ligero favorito. La situación se desarrolló rápidamente después del optimismo inicial que rodeó el nombramiento de Maldini y Leonardo, encargados de modernizar el enfoque del equipo nacional.
Las consecuencias van más allá del puesto de entrenador, con una relación fracturada ahora existente entre Malagò y Maldini y Leonardo. Malagò intentó explicar su decisión, enfatizando la necesidad de evitar cualquier percepción de conflicto de intereses relacionada con la asociación de Pirlo con Fonbet. También sugirió candidatos alternativos, como Thiago Motta, que se ajustan a la visión inicial de un entrenador joven y con visión de futuro. Sin embargo, la confianza entre las partes se ha roto irremediablemente, lo que ha resultado en un acuerdo mutuo para rescindir los contratos de Maldini y Leonardo.
Malagò ahora está priorizando el nombramiento de un nuevo director de asuntos técnicos, con Giorgio Chiellini emergiendo como un candidato principal, antes de finalizar el puesto de entrenador. Si bien Conte sigue siendo un fuerte contendiente, particularmente favorecido por los clubes de la Serie A, la experiencia previa de Mancini con la selección nacional y un entendimiento previo con Malagò le dan una ligera ventaja. Está programada una reunión del consejo federal para discutir la situación más a fondo, aunque no se espera una decisión final de inmediato. Los funcionarios prevén una resolución en un plazo de dos a tres días, poniendo fin a un período de incertidumbre de un mes. La situación también ha provocado un intercambio público entre Malagò y el Ministro de Deportes y Juventud, Andrea Abodi, añadiendo otra capa de complejidad a la saga en curso.



