Santiago Giménez sufrió una lesión de tobillo durante un reciente partido internacional contra Inglaterra, lo que lo mantendrá fuera de los terrenos de juego durante aproximadamente seis u ocho semanas, complicando los planes de traspaso del AC Milan. La lesión, una torcedura, se produjo después de que Giménez ya se hubiera sometido a una cirugía de tobillo en diciembre.
La llegada de Gonçalo Ramos al Milan ha consolidado su posición como delantero titular del club, un movimiento que convirtió al delantero portugués en el fichaje más caro en la historia del club. Esta situación deja a Giménez en una posición precaria, enfrentando la posibilidad de tener un tiempo de juego limitado o una posible transferencia a otro club. Si bien el Milan estaría dispuesto a vender a Giménez, el club aún lo valora en alrededor de 20 millones de euros, lo que refleja su tarifa de transferencia inicial.
El interés de otros clubes ha sido tibio hasta el momento, con el Oporto y el Orlando City realizando solo consultas iniciales. La reciente forma de Giménez ha sido motivo de preocupación, habiendo marcado solo un gol la temporada pasada (en un partido de la Coppa Italia contra el Lecce) y habiendo tenido una campaña en el Mundial en gran medida infructuosa. Su última lesión disminuye aún más su valor de mercado, lo que hace que una venta al precio deseado sea cada vez más difícil.
No se ha descartado una cesión, a pesar de que el Milan necesita profundidad en el ataque debido a su participación en tres competiciones. El joven Francesco Camarda, que recientemente regresó de una temporada difícil en el Lecce, podría servir como una tercera opción, pero el club podría preferir que gane más tiempo de juego de forma constante en otro lugar. Como resultado, Giménez podría finalmente permanecer en el Milan, aunque deberá recuperarse por completo antes de ser considerado por el entrenador Ruben Amorim.




