El entrenador del Paris Saint-Germain, Luis Enrique, ha declarado que su equipo probablemente necesitará marcar al menos tres goles para superar al Bayern Múnich en la ida de las semifinales de la Champions League la semana que viene. La declaración se produjo después de que su equipo asegurara una victoria por 3-2 en el Parc des Princes el martes, un resultado que deja la eliminatoria muy equilibrada antes del partido de vuelta en Alemania. Según declaraciones recogidas por L'Équipe, el técnico español consultó a su cuerpo técnico para evaluar el desafío que les espera en el Allianz Arena.
Luis Enrique reveló la discusión interna durante su rueda de prensa posterior al partido, citando su propia pregunta al equipo técnico. "Le pregunté a mi cuerpo técnico: '¿Cuántos goles creen que necesitaremos marcar para ganar este partido?' Creemos que, como mínimo, tres", afirmó. El entrenador añadió una nota de optimismo histórico, refiriéndose al escenario del choque decisivo. "En una semana vamos a Múnich, un estadio que nos gusta, que nos recuerda buenos recuerdos", declaró, aludiendo a éxitos anteriores del PSG allí.
A pesar de la estrecha ventaja, el entrenador del PSG fue efusivo en sus elogios al espectáculo creado por ambos equipos, describiendo el encuentro como "el mejor partido en el que he estado involucrado como entrenador". También destacó el desgaste físico del intenso encuentro, señalando su propia fatiga a pesar de no haber recorrido ninguna distancia en el campo. El partido, que atrajo a una audiencia televisiva histórica en Francia, vio a Kylian Mbappé entre los goleadores para los campeones franceses.
La próxima tarea para el PSG es formidable, ya que el Bayern Múnich posee un sólido registro en casa en la competición europea. Conseguir una producción goleadora de tres goles a domicilio en esta fase de la Champions League es una hazaña poco común, lo que subraya la magnitud del desafío que ha planteado Luis Enrique. Su planteamiento táctico para la ida será ahora objeto de escrutinio, con la necesidad de un impulso ofensivo equilibrado frente a la amenaza de los goles a domicilio del Bayern. Los gigantes alemanes, dirigidos por Vincent Kompany, confían en que pueden remontar el déficit en su propio terreno, preparando el escenario para una noche decisiva en Múnich.



