Paolo Maldini y Leonardo han presentado su dimisión de sus puestos en la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), según informan Sky Sports y Gazzetta dello Sport. Las salidas se deben a desacuerdos sobre el nombramiento de Andrea Pirlo como nuevo seleccionador nacional.
Italia buscaba un nuevo entrenador tras no clasificarse para el tercer Mundial consecutivo, con el objetivo de reconstruir de cara a una posible candidatura conjunta para organizar el torneo de 2030. Maldini y Leonardo fueron fundamentales en el proceso de planificación, considerando supuestamente a figuras como Pep Guardiola y Carlo Ancelotti para el puesto. Sin embargo, la federación finalmente optó por Pirlo, una decisión que ahora ha provocado la dimisión de ambos.
La situación se ha complicado por los vínculos existentes de Pirlo con Rusia, lo que, según los informes, generó preocupación dentro de la federación. Ezio Simonelli, presidente de la Lega Serie A, se mostró sorprendido pero reconoció que las dimisiones eran “predecibles”, afirmando que Maldini inicialmente había apoyado a Pirlo, pero ya no participaría en el proceso de selección. Simonelli lamentó la pérdida de Maldini, describiéndolo como una “excelente elección” y una “persona valiosa” para el fútbol italiano.
Giancarlo Abete, presidente de la liga nacional amateur, también expresó su decepción, afirmando que la federación no había sido informada de los problemas relacionados con las conexiones de Pirlo con Rusia. Indicó que la federación estaba explorando activamente a otros candidatos antes de que se desarrollara la situación, y ahora debe “empezar de cero” con un nuevo proyecto. El embajador italiano en Rusia ha expresado públicamente su apoyo a Pirlo, añadiendo otra capa a la controversia.
La ilustre carrera como jugador de Maldini lo convirtió en un legendario defensa del AC Milan y de la selección italiana, ganando numerosos títulos de la Serie A y trofeos de la Champions League. Leonardo también disfrutó de una exitosa carrera como jugador, notablemente con el AC Milan y el Paris Saint-Germain, antes de pasar a un destacado puesto de director deportivo. Su experiencia y visión combinadas se consideraban cruciales para revitalizar el fútbol italiano, y su dimisión representa un revés significativo para las ambiciones de la nación.




