Roberto Mancini ha sido confirmado como nuevo seleccionador de la selección italiana, anunció el domingo el presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Giovanni Malagò. El nombramiento se produce tras un periodo de incertidumbre tras la marcha de Mancini del cargo en 2023 y el posterior rechazo de Andrea Pirlo como sustituto. Claudio Ranieri se unirá al cuerpo técnico como nuevo director técnico y presidente de Club Italia, y ambos serán presentados oficialmente el lunes por la noche.
Malagò declaró que la decisión de recontratar a Mancini se tomó tras una cuidadosa consideración y con el pleno apoyo de la federación. Reconoció conversaciones previas con Paolo Maldini y Leonardo sobre Pirlo, pero finalmente decidió que Mancini era la mejor opción para la selección nacional. El presidente enfatizó su responsabilidad personal en la decisión, señalando que se tomó de acuerdo con el próximo director técnico, Ranieri. Los detalles financieros de los contratos no se revelaron, pero Malagò indicó que tanto Mancini como Ranieri estuvieron de acuerdo con los términos.
El nombramiento no ha estado exento de debate interno, con clubes de la Serie A expresando su preocupación por su falta de participación en el proceso de toma de decisiones. Malagò abordó una reciente encuesta realizada por Gazzetta dello Sport, que mostró un descontento significativo con el regreso de Mancini debido a su anterior marcha, afirmando que había tenido en cuenta todos los factores y que Mancini abordaría el tema directamente durante la presentación de mañana. También desmintió las especulaciones que vinculaban a Antonio Conte con el cargo, citando una desconexión entre el enfoque de Conte y las necesidades actuales de la selección nacional.
Malagò destacó la importancia de un proyecto a largo plazo, inicialmente concebido por Maldini, centrado en el desarrollo de jóvenes talentos. Reconoció el desafío inmediato de prepararse para los próximos partidos de la Liga de Naciones con tiempo limitado, pero enfatizó la necesidad de construir un camino sostenible para el éxito futuro, con el objetivo de tener una plantilla sólida para el Campeonato Europeo de la UEFA en 2032, que Italia albergará. La FIGC también planea nombrar a una tercera figura para supervisar las selecciones nacionales juveniles, un puesto que anteriormente ocupaba el fallecido Gigi Riva, y Gianfranco Zola se perfila como un fuerte candidato.



