Igli Tare, de 52 años, estaría a punto de dejar el AC Milan tras solo un año como director deportivo, según informaciones procedentes de Italia. Aunque no se ha hecho ningún anuncio oficial, especialmente con dos partidos cruciales de la Serie A por delante, las fuentes sugieren que una separación es probable. La situación se produce tras las declaraciones del propietario del club, Gerry Cardinale, sobre el gasto en fichajes del club en los últimos años.
Cardinale, en una reciente entrevista con Gazzetta dello Sport, ofreció una evaluación crítica de la actividad de fichajes del club, lo que ha provocado un escrutinio del impacto de Tare desde su nombramiento el año pasado. Tare inicialmente apuntó a Luka Modric como un fichaje clave, y también expresó interés en Granit Xhaka y Ardon Jashari durante el mercado de verano. Si bien el club apoyó la búsqueda de Xhaka –que finalmente se unió al Sunderland– y Jashari, otros fichajes como Athekame del Young Boys fueron defendidos directamente por Tare. En enero, Tare presionó por la cesión de Füllkrug del West Ham, mientras que los acuerdos para Alphadjo Cissè y Mateta fueron gestionados principalmente por el CEO Giorgio Furlani.
Los críticos, y potencialmente Cardinale, estarían culpando a Tare por las actuaciones decepcionantes de Jashari y Christopher Nkunku, que llegaron por un total de 71 millones de euros. Ambos jugadores han tenido dificultades para causar un impacto significativo en su primera temporada con los Rossoneri. Jashari, en particular, ha tenido minutos limitados bajo el mando del entrenador Stefano Pioli, habiendo sido titular en solo cinco partidos de liga y a menudo siendo utilizado en una posición diferente a la que prefiere. Nkunku ha marcado 6 goles en liga, con un promedio de un gol cada 202 minutos, una tasa comparable a la de Pulisic y Leao.
Una defensa del trabajo de Tare destacaría la exitosa adquisición de Modric y la influencia en la llegada de Adrien Rabiot. La situación sigue siendo fluida, con el enfoque inmediato del Milan en asegurar la clasificación para la Champions League. Un resultado positivo contra el Genoa podría aliviar algo de presión y alterar la evaluación de la temporada, mientras que un resultado negativo probablemente intensificaría el escrutinio de la dirección del club, incluido Tare. El destino del club en el partido final contra el Cagliari también será un factor importante para determinar las decisiones futuras.



