Mauricio Pochettino se ha convertido en un firme candidato para asumir la dirección técnica del AC Milan, según informan fuentes en Italia. El club ha mantenido conversaciones con el entrenador argentino, aunque estas negociaciones se han mantenido en gran medida en privado, a diferencia de anteriores intentos de fichaje como los de Ralf Rangnick y Oliver Glasner. Se cree que el propietario del Milan, Gerry Cardinale, es un admirador de Pochettino, y el propio entrenador ha manifestado su interés en el puesto.
Pochettino declaró recientemente, a través de sus representantes, que su contrato con su club actual expirará en julio, tras la conclusión del Mundial. Los informes sugieren que se ha alcanzado un acuerdo preliminar de un salario de 5 millones de euros por temporada con el Milan, aunque Pochettino insiste en que no se ha reunido personalmente con los directivos del club. Su experiencia como entrenador incluye etapas en el Tottenham Hotspur, el Paris Saint-Germain y el Chelsea, lo que demuestra una trayectoria en la gestión de clubes de alto perfil, aunque con diversos grados de éxito.
Antes de su etapa en Inglaterra, Pochettino fue considerado para el puesto en el AC Milan en 2014, tras el despido de Clarence Seedorf. Este interés anterior pone de manifiesto una conexión de larga data entre el entrenador y el club italiano. Una anécdota curiosa de su etapa en el Espanyol revela una estrecha amistad con un hombre conocido solo como “Limone”, quien supuestamente brindó a Pochettino apoyo emocional durante momentos difíciles.
La atención al detalle de Pochettino también es digna de mención; durante su tiempo en el Tottenham, se le conocía por involucrarse incluso en decisiones menores, como la selección del detergente para la ropa del equipo. También comparte historia con el actual entrenador de la Juventus, Massimiliano Allegri, habiendo sido considerado para el puesto en la Roma que finalmente recayó en el técnico italiano.
El nombramiento de Pochettino señalaría un regreso a una figura más consolidada en el banquillo para el Milan, tras un período de búsqueda de una solución a largo plazo. Su experiencia en la gestión de las presiones del fútbol europeo de élite podría proporcionar estabilidad y una dirección táctica clara para el club en su objetivo de recuperar protagonismo en la Serie A.



