Según informaciones desde Italia, el entrenador del Atlético de Madrid, Diego Simeone, está impulsando activamente el fichaje del extremo de la Juventus, Nico González, en las próximas semanas. Simeone ha estado siguiendo a González durante el Mundial y mantiene una buena relación con el jugador, con la esperanza de traerlo de vuelta a Madrid después del 15 de agosto.
González, que anteriormente jugó en Italia con la Fiorentina, ha expresado su deseo de reunirse con Simeone, pero la Juventus se mantiene firme en una valoración de al menos 30 millones de euros. El club turinés se siente alentado por el rendimiento de González en el Mundial, lo que ha ayudado a mantener su valor de mercado. Aunque no fue un jugador clave para Argentina, aportó valor a la plantilla durante su exitosa campaña.
Los dirigentes de la Juventus están dispuestos a reanudar las negociaciones con el Atlético de Madrid si el club español se acerca a la cifra previamente discutida por una cesión con opción a compra. De lo contrario, Luciano Spalletti, el nuevo entrenador de la Juventus, está contento de integrar a González en sus planes de ataque. La situación se complica aún más por el posible interés de otros clubes, aunque la Juventus parece decidida en su precio de salida.
Además de González, la Juventus también está considerando varias salidas. El club turco Besiktas ha mostrado interés en Juan Cabal, habiendo apuntado previamente al portero de la Juventus, Alessio Di Gregorio. Cabal también es admirado por el entrenador de la Fiorentina, Vincenzo Italiano, lo que podría influir en su destino. La Juventus busca una tarifa de 10 millones de euros por el colombiano.
Federico Gatti es otro jugador que atrae la atención, con el Napoli mostrando interés tras la lesión de Alessandro Buongiorno. Clubes de la Premier League, como el Everton y el Sunderland, también se han informado sobre el central, pero Gatti está esperando una decisión de Max Allegri. La Juventus también busca soluciones para Arthur y Arkadiusz Milik, ambos reacios a aceptar la rescisión de sus contratos, lo que supone un desafío para Spalletti en la gestión de una plantilla amplia.




