El Tottenham Hotspur, situado en el puesto 18 de la Premier League y a dos puntos de la salvación, está atravesando una delicada batalla por el descenso bajo la dirección de su nuevo entrenador, Roberto De Zerbi. El técnico italiano firmó un contrato de cinco años a finales de marzo, convirtiéndose en el segundo entrenador mejor pagado de la liga por detrás de Pep Guardiola, con un salario anual de 12 millones de libras. Según los informes, el acuerdo incluye una cláusula que permite a De Zerbi marcharse sin penalización en caso de que el club descienda, un escenario que vería al noveno club más rico del mundo, según las clasificaciones de Deloitte de 2026, caer a la Championship por primera vez en 49 años.
De Zerbi es el tercer entrenador del Tottenham esta temporada, tras los despidos de Thomas Frank e Igor Tudor, y se enfrenta a la tarea inmediata de preservar el estatus del club en la máxima categoría. Desde su nombramiento el 31 de marzo, ha sumado siete puntos en tres partidos, ofreciendo un atisbo de esperanza. Los partidos restantes del club incluyen un crucial encuentro a domicilio contra el Aston Villa este domingo, seguido de partidos en casa contra el Leeds United y el Everton, y un viaje al Chelsea. La situación es especialmente preocupante para un club que ganó la Europa League la temporada pasada, pero terminó 17º en la liga nacional, evitando por poco el descenso.
En una rueda de prensa previa al vital partido en Villa Park, De Zerbi abordó la persistente negatividad en torno a la situación del club. Reconoció la importante baja por lesión del jugador clave Xavi Simons, pero rechazó con firmeza las excusas externas. "Escucho que nuestro cuerpo técnico médico no está a la altura, que el césped del estadio no es bueno, que el césped del campo de entrenamiento no es bueno. Que ganar dos o tres partidos seguidos es imposible", dijo De Zerbi. "Creo que son todas cosas negativas y tonterías. Es como si todos estuviéramos llorando y ya hubiéramos descendido. No, todavía no".
El entrenador enfatizó un cambio de mentalidad como fundamental para la supervivencia, afirmando que su plantilla debe "dejarlo todo en el campo" y luchar. Señaló que el rival por el descenso, el West Ham, también se enfrenta a un calendario difícil. "Tenemos dos puntos menos que el West Ham. Ellos también tienen que enfrentarse a partidos difíciles como nosotros", señaló De Zerbi. "No es nuestro mejor momento, es un momento duro, pero los perdedores lloran, piensan negativamente y no quiero gente cerca de mí que llore o que piense diferente a mí".
De cara al enfrentamiento contra un Aston Villa en plena forma que persigue una plaza en la final de la Europa League, De Zerbi insistió en que la victoria no sería un milagro. "Vamos a enfrentarnos a uno de los mejores equipos del momento, pero si el Tottenham gana en Villa Park no es un milagro. Quizás perdamos, pero tenemos la calidad para ganar este partido", afirmó. Su confianza se extiende al empujón final, creyendo que la plantilla posee la fuerza para asegurar los resultados necesarios. Las próximas semanas determinarán si el nombramiento de alto perfil y alto riesgo de De Zerbi puede alejar a los actuales campeones europeos de un descenso histórico y económicamente devastador.



