El entrenador del Bayern de Múnich, Vincent Kompany, ha manifestado su incomodidad al ver el partido desde la grada tras la derrota 5-4 de su equipo en la ida de las semifinales de la Champions League contra el Paris Saint-Germain. El belga, cumpliendo una sanción que le impedía estar en el banquillo, presenció el vibrante encuentro desde las tribunas del Parc des Princes, pero declaró a los medios de comunicación después del partido que espera no tener que repetir la experiencia. “Disfruté viendo el partido, por supuesto, pero [la grada] nunca más para mí”, afirmó Kompany. “No es una posición que me guste”.
A pesar de la derrota con un marcador abultado, que deja al Bayern en desventaja de cara al partido de vuelta en Múnich, Kompany se esforzó por destacar la mentalidad positiva de sus jugadores. En declaraciones a Canal+, elogió la ética de trabajo del equipo y reconoció el espectáculo creado. “Respeto el hecho de que haya sido un partido para los amantes del fútbol”, dijo, aunque añadió: “Prefiero que no encajemos goles”. El antiguo capitán del Manchester City enfatizó la filosofía de su equipo, afirmando: “No podemos hacerlo a medias. O nos lanzamos a por todas, o nos cerramos atrás, y ese no es el objetivo para nosotros, ni para el PSG. Hizo un gran partido”.
Con la eliminatoria en un 5-4, Kompany expresó su confianza en una remontada especial en un Allianz Arena abarrotado. Admitió que, con un 5-2 en contra, la clasificación estaba en serias dudas, pero señaló el carácter resiliente de su plantilla esta temporada. “Si soy completamente honesto, creo que siempre puede pasar algo especial en nuestro estadio, en el Allianz Arena”, dijo Kompany. “Habrá 75.000 personas, será un ambiente ardiente. Sabemos que teníamos que forzar el partido. Lo hemos experimentado a menudo esta temporada, lo tenemos en nuestro equipo, nunca nos rendimos. No aflojamos, vendrán a nuestro estadio y nos entregaremos al máximo hasta la extenuación si es necesario. Estamos esperando, queremos este partido”.
El resultado continúa una desafiante primera temporada al frente para Kompany, que se unió al Bayern procedente del Burnley el pasado verano. Su tarea ahora es remontar un gol de desventaja contra un PSG que cuenta con el máximo goleador de la competición, Kylian Mbappé. Los campeones franceses, bajo el mando de Luis Enrique, registraron su centésima victoria europea y buscarán proteger su estrecha ventaja para llegar a la final en Wembley. Para el Bayern, un club acostumbrado a llegar lejos en la Champions League, el partido de vuelta representa una oportunidad para salvar una difícil campaña y mantener vivas sus esperanzas de conseguir su séptima corona europea.




