La posible llegada de Andrea Pirlo como nuevo seleccionador de Italia sigue siendo incierta, lo que ha abierto un debate sobre candidatos alternativos, según informan los medios italianos. La situación se complica aún más por los posibles roles de Paolo Maldini y Leonardo dentro de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC).
En caso de que el nombramiento de Pirlo no se concrete, el presidente de la FIGC, Gabriele Malagò, se enfrenta a varias opciones. Podría intentar persuadir a Maldini y Leonardo para que permanezcan en sus puestos y acepten a uno de sus candidatos preferidos, siendo Roberto Mancini inicialmente una opción destacada, aunque ahora se considera difícil. Alternativamente, Maldini y Leonardo podrían mantener su autonomía y buscar un entrenador más joven alineado con su visión, como Raffaele Palladino, actualmente sin equipo, o el experimentado Stefano Pioli. Un tercer escenario implica que Maldini y Leonardo den un paso atrás, permitiendo a Malagò nombrar a un entrenador favorecido por los clubes de la Serie A y la opinión pública, potencialmente Antonio Conte.
Conte, quien ya dirigió a Italia entre 2014 y 2016, es visto cada vez más como el candidato ideal para mejorar inmediatamente el rendimiento del equipo nacional. También se ha hablado de Mancini, con informes que sugieren que ya ha mantenido conversaciones con Malagò y podría estar dispuesto a aceptar un salario de alrededor de 2 millones de euros. Sin embargo, llegar a un acuerdo salarial con Conte, que ganó más de 4 millones de euros en su etapa anterior, podría ser un desafío.
Si Maldini y Leonardo permanecieran en sus puestos pero rechazaran las opciones preferidas de Malagò, podrían considerar entrenadores como Palladino, que ha impresionado con su enfoque en el desarrollo de jóvenes en el Monza, o Pioli, con quien Maldini ya disfrutó de éxito en el AC Milan. Un nombre más sorprendente que se menciona es Silvio Baldini, actualmente con la selección italiana sub-21, aunque su nombramiento es, según los informes, polémico. Italia se enfrenta a un período crucial en septiembre, con cuatro partidos de la Liga de Naciones contra Bélgica, Turquía (dos veces) y Francia, donde mantener su estatus en la Liga A es primordial. No lograrlo sería un revés significativo para el fútbol italiano.




