Andrea Pirlo no ocupará el cargo de seleccionador de la selección italiana, anunció el excentrocampista en su cuenta de Instagram el lunes. La noticia pone fin a un proyecto liderado por Paolo Maldini y Leonardo, quienes habían identificado a Pirlo como su candidato prioritario y podrían ahora dimitir de sus cargos como director técnico y asesor de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC).
Según informes, la decisión se debe a un veto del presidente de la FIGC, Giovanni Malago, quien consideró que el papel de Pirlo como embajador de la marca del operador de apuestas ruso Fonbet es incompatible con la dirección de la selección nacional. Pirlo, actualmente al frente de un club en los Emiratos Árabes Unidos, defendió su posición, afirmando que atribuir una significación política a la colaboración es asignarle creencias que no tiene y que no se ajustan a su forma de ser. Aclaró además que siempre ha operado dentro de los marcos legales de los países en los que ha trabajado y de los términos de sus contratos.
La FIGC había sido previamente rechazada por Pep Guardiola y Carlo Ancelotti en su búsqueda de un nuevo seleccionador, dejando a los responsables de revitalizar el fútbol italiano en una posición precaria. Si bien la posibilidad de reincorporar a Roberto Mancini, favorito por la presidencia de la Federación, y de acercarse a Antonio Conte no se ha descartado por completo, la situación sigue siendo fluida.
Pirlo expresó su gratitud a Maldini y Leonardo por la confianza depositada en él y reafirmó su perdurable amor por Italia, afirmando que es independiente de cualquier cargo oficial. Enfatizó que su conexión con la nación es integral a su identidad y permanecerá con él siempre. El potencial nombramiento del ganador del Mundial de 2006 había generado un debate significativo, pero las circunstancias que rodean sus compromisos comerciales resultaron finalmente insuperables. Este desarrollo deja a la selección italiana nacional en una incertidumbre continua mientras busca un nuevo líder.




