
El recogepelotas que robó la 'chuleta' de penaltis de Donnarumma subastará la nota para obras benéficas
Afan Čizmić, el recogepelotas bosnio que robó las notas de Gianluigi Donnarumma sobre los lanzamientos de penalti durante una eliminatoria de clasificación para el Mundial de 2026, ha salido a la luz. Planea subastar la 'chuleta', destinando las ganancias a obras benéficas, confirmando una anécdota clave de la traumática eliminación de Italia.
El recogepelotas bosnio que se hizo famoso por robar las notas de la tanda de penaltis a Gianluigi Donnarumma durante una crucial eliminatoria para el Mundial en 2026 ha sido localizado y planea subastar el objeto en beneficio de una organización benéfica. Afan Čizmić, que tenía 14 años en el momento del incidente, admitió su papel en una entrevista con la cadena de televisión bosnia FACE TV, confirmando una anécdota de larga data sobre la traumática eliminación de Italia.
Durante la repesca en Zenica, Donnarumma había preparado una pequeña 'chuleta' con los hábitos de lanzamiento de penalti de los jugadores de Bosnia y Herzegovina, que guardaba cerca de su toalla. Čizmić le dijo a FACE TV que vio la nota, reconoció su propósito y la tomó. “Vi algo al lado de la toalla y supe lo que era. La cogí y la escondí: dentro estaba toda la información”, dijo. El portero, según los informes, buscó en vano la nota perdida, una distracción que precedió a una tanda de penaltis en la que no pudo realizar ninguna parada y Italia quedó eliminada.
El incidente ha convertido a Čizmić en una celebridad menor en su país de origen. Ha sido entrevistado por varios medios de comunicación nacionales e incluso fue invitado por una cadena a seguir a la selección bosnia. Ahora posee la nota física, que muestra con orgullo durante las entrevistas. Según sus declaraciones, se ha tomado la decisión de vender la pieza única de memorabilia futbolística en una subasta, con todos los ingresos destinados a causas benéficas. “Hemos decidido donar los beneficios a una organización benéfica”, aclaró Čizmić.
El partido, disputado en marzo de 2026, terminó 1-1 después de la prórroga antes de que Bosnia y Herzegovina triunfara 3-0 en la tanda de penaltis. El fracaso de Italia para clasificarse para el Mundial, un torneo que había ganado cuatro años antes, en 2022, marcó un punto bajo para los Azzurri. Donnarumma, que fue el héroe de su victoria en la final de 2022, se enfrentó a un intenso escrutinio por su papel en la eliminación, aunque la historia de la 'chuleta' robada añadió una capa extraña y humanizadora a la derrota.
Para Bosnia y Herzegovina, la victoria fue histórica, asegurando su lugar en el Mundial de 2026. El relato de la intervención del recogepelotas se ha convertido en una parte apreciada de ese folclore. La próxima subasta probablemente atraerá un interés significativo de coleccionistas de historia del fútbol y artefactos deportivos inusuales. El episodio sigue siendo una nota al pie de página conmovedora en las carreras tanto de Donnarumma como del joven aficionado cuyas acciones influyeron inadvertidamente en el destino futbolístico de una nación.



