El entrenador del Bayern de Múnich, Vincent Kompany, ha declarado que su equipo podría haber marcado "dos o tres goles más" en su sorprendente derrota por 5-4 en la ida de las semifinales de la Champions League ante el Paris Saint-Germain el martes. El belga, cumpliendo una sanción que le impedía estar en el banquillo, observó desde las gradas cómo su equipo participaba en un emocionante partido con nueve goles en París, dejándolos con un estrecho déficit que superar en el partido de vuelta la semana que viene en Múnich.
Tras el partido, Kompany elogió la intención ofensiva del Bayern, pero destacó las claras deficiencias defensivas que deben abordarse. "Cuando dos equipos con un enfoque así se enfrentan, algo como hoy puede suceder. Creo que podríamos haber marcado dos o tres goles más", dijo Kompany, según un informe de iMiaSanMia. "Estuvimos a menudo frente a la portería del PSG, pero lo que tenemos que mejorar es nuestra organización defensiva cuando perdemos el balón. No siempre estuvimos bien ahí y permitimos que nuestros oponentes contraatacaran con demasiada facilidad".
El resultado deja las aspiraciones del Bayern en la Champions League en una situación precaria, requiriendo una victoria en el Allianz Arena para avanzar a la final. Kompany expresó su confianza en la capacidad de su equipo para rendir en casa, al tiempo que pidió una atmósfera imponente por parte de los aficionados. "Ahora tenemos que ganar en casa, pero lo hemos hecho muchas veces antes. Necesitamos 75.000 aficionados la semana que viene y una atmósfera como contra el Real Madrid, quizás incluso más", afirmó.
Kompany también admitió sentirse incómodo viendo el crucial partido desde la distancia, un marcado contraste con su posición habitual en la banda. "No era la posición desde la que me hubiera gustado ver el partido", comentó. "Le dije a Luis Enrique que no entiendo cómo le gusta ver los partidos desde aquí [risas]. Me gustó la mentalidad del equipo hoy. Fue un partido para los que aman el fútbol".
La naturaleza caótica del partido subraya la filosofía ofensiva que Kompany ha buscado inculcar desde su llegada procedente del Burnley el pasado verano, pero también expone vulnerabilidades persistentes. La temporada del Bayern, que vio cómo cedía el título de la Bundesliga por primera vez en más de una década, ahora depende enteramente del éxito europeo. El partido de vuelta promete otro encuentro de alto riesgo, con el Bayern necesitando canalizar su prolífico ataque mientras exhibe la solidez defensiva que exige su entrenador.




