
Patrick Vieira Revela su Filosofía de Entrenador y su Obsesión por el Fútbol
En una entrevista extensa y reveladora, el ex centrocampista del Arsenal y la selección francesa, Patrick Vieira, ha ofrecido una visión poco común y sincera de la filosofía que ha definido su transición de una exitosa carrera como jugador a una vida en el banquillo. El de 47 años, que ha dirigido al OGC Nice, Crystal Palace y el Strasbourg, habló largamente sobre la pasión y los principios que han guiado su trayectoria en el fútbol.
Vieira, que disfrutó de una brillante carrera como jugador con el Arsenal, el Inter de Milán y la Juventus, ganando el Mundial y la Eurocopa con Francia, describió el fútbol como su "oxígeno". Reveló una obsesión de por vida con el juego, remontándose a su juventud. "Empecé a llevar cuadernos de sesiones de entrenamiento cuando tenía 18 años", explicó Vieira, refiriéndose a diarios que comenzó en 1995 y que aún consulta. "Anotaba cada sesión que experimentaba, pensando que podría ser útil algún día. Y lo ha sido".
Su camino hacia la dirección técnica no fue un hecho consumado. Una grave lesión sufrida en un accidente con una puerta de avión en 2004, mientras era jugador del Rodez, forzó el final prematuro de su carrera como futbolista. "No tuve más remedio que convertirme en entrenador si quería seguir en el fútbol profesional", declaró Vieira. Su andadura como entrenador comenzó en la base, dirigiendo en las ligas regionales francesas, donde realizó tareas que iban mucho más allá de la táctica. "En las divisiones inferiores, lo hacía todo: preparaba los bocadillos, conducía la furgoneta, la llenaba de combustible", recordó. "Gestionaba todo, desde los salarios hasta los viajes".
Para Vieira, el núcleo de su filosofía de gestión es un enfoque implacable en lo colectivo. "Les dije a los jugadores: no se trata de Patrick, Pierre o Jacques. Solo importa el club", dijo, describiendo su primera rueda de prensa en sus clubes. Exige una alta ética de trabajo y una mentalidad de equipo, un principio que aplica estrictamente. Recordó sustituir a un joven jugador, Isaac Cossier, después de solo 33 minutos en un partido. "Lo sustituí porque no estaba en el partido. Le dije: 'No tengo nada en contra de ti, pero por el bien del equipo, tuve que sustituirte'. La semana siguiente, entró como suplente y marcó el gol de la victoria".
Su enfoque para el reclutamiento y el desarrollo se define por la búsqueda de inteligencia por encima de la fisicalidad. Busca activamente jugadores que puedan no encajar con el molde físico tradicional, pero que posean la inteligencia futbolística para adaptarse. "Para mí, la inteligencia es la cualidad número uno de un futbolista", afirmó Vieira. Citó el ejemplo de Gabin Bernardeau, un jugador juvenil que carecía de fisicalidad pero prosperó desarrollando su inteligencia de juego. "Tuvo que adaptarse para llevar ventaja a los demás. Eso es lo que le ayudó a tener éxito".
La conexión de Vieira con el fútbol es total, incluso en su vida privada. Su perro se llama Messi, siguiendo a mascotas anteriores llamadas Pelé y Cruyff. Pasa su escaso tiempo libre viendo más fútbol, desde partidos juveniles hasta partidos de ligas inferiores, analizando el juego que ya no puede ver como un simple aficionado. "Me molesta porque ya no puedo ver un partido como un aficionado. Siempre estoy analizando", admitió.
A pesar de las presiones, que protege a su familia, la puerta de Vieira permanece abierta a sus jugadores, enfatizando un ambiente familiar dentro de sus clubes. "Mis jugadores saben que puedo ser muy exigente, pero si uno de ellos tiene un problema a las 5 de la mañana, saben que estaré allí". Esta mezcla de exigencia implacable y apoyo inquebrantable, forjada a partir de una carrera como jugador que comenzó en la academia del Paris Saint-Germain y una carrera como entrenador construida desde cero, define la perdurable filosofía de Patrick Vieira del juego.


