El Paris Saint-Germain se llevará una ajustada ventaja de 5-4 a Alemania tras una trepidante victoria en la ida de las semifinales de la Champions League contra el Bayern de Múnich en el Parque de los Príncipes el martes. El partido, con un total de nueve goles –el más goleador en la historia de las semifinales de la competición–, estuvo decisivamente influenciado por Ousmane Dembélé, que marcó un gol y dio dos asistencias en una actuación para enmarcar.
El Bayern tomó la delantera temprano gracias a un penalti transformado por Harry Kane, pero la igualdad fue restablecida por un excelente disparo con efecto de Kvicha Kvaratskhelia. Los locales entonces se adelantaron antes del descanso, con João Neves cabeceando a la red un córner lanzado por Dembélé, antes de que el extremo francés convirtiera un penalti tras una mano de Alphonso Davies. Ese gol dio al PSG una ventaja de 3-2 al intermedio.
La segunda parte comenzó con un vendaval del PSG que parecía sentenciar la eliminatoria. Kvaratskhelia marcó su segundo gol de la noche en el minuto 57, y Dembélé añadió rápidamente el quinto, con un disparo que tocó el poste antes de entrar. Sin embargo, el Bayern demostró una notable resiliencia para remontar, con Dayot Upamecano y Luis Díaz marcando en rápida sucesión para preparar un final tenso, que incluyó un despeje desesperado de Willian Pacho para preservar la ventaja del PSG.
El partido puso de manifiesto la importancia central de Dembélé en el proyecto de Luis Enrique. Desde su fichaje por 50 millones de euros procedente del Barcelona en el verano de 2023, el jugador de 26 años ha dejado atrás su reputación de irregularidad, convirtiéndose en una fuerza creativa fiable. Su conducción directa, regate y productividad en el último tercio del campo estuvieron a plena exhibición contra el Bayern, lo que subraya por qué se le considera indispensable en la búsqueda del PSG por su primer título de la Champions League.
Para el Bayern, la derrota deja su temporada en el aire, con el título de la Bundesliga ya cedido al Bayer Leverkusen. Sin embargo, la forma de la derrota ejemplificó sus continuas debilidades defensivas bajo un cuerpo técnico interino, tras la suspensión del entrenador Vincent Kompany. A pesar de los cuatro goles marcados a domicilio, la montaña a escalar en el Allianz Arena la semana que viene sigue siendo significativa, requiriendo una actuación con mayor disciplina defensiva que la mostrada en París.
El resultado prepara una fascinante vuelta en Múnich, donde el ataque del Bayern, liderado por Kane, tendrá la tarea de remontar un gol de desventaja contra un PSG que ha demostrado ser letalmente eficaz al contraataque a lo largo de esta campaña europea. El gran número de goles en el partido de ida sugiere que es probable otro encuentro abierto, con una plaza en la final de Wembley en juego.




