El entrenador del Bayern de Múnich, Vincent Kompany, se verá obligado a seguir el partido de la Champions League contra el PSG desde un palco aislado, con la prohibición de acceder al vestuario y al túnel debido a una suspensión. Según informa BILD, los oficiales de la UEFA aplicarán las normas que prohíben cualquier comunicación con su equipo durante el partido. Su asistente, Aaron Danks, dirigirá al equipo desde la banda.
Según el medio alemán BILD, el entrenador belga no podrá acceder al vestuario ni al túnel para el partido de vuelta de los cuartos de final de la Champions League contra el Paris Saint-Germain. Kompany cumple un partido de suspensión tras recibir su tercera tarjeta amarilla del torneo durante la victoria en la ida contra el Real Madrid. Las estrictas regulaciones disciplinarias de la UEFA impondrán una separación total de sus jugadores y cuerpo técnico desde el momento en que el autobús del equipo llegue al Parc des Princes.
El informe de BILD indica que el Artículo 69 del Reglamento Disciplinario de la UEFA establece que un entrenador suspendido “no podrá entrar en el vestuario ni en el túnel antes o durante el partido”. Kompany deberá seguir el partido desde un palco privado dentro del estadio, aislado de su plantilla. El mismo artículo prohíbe además cualquier comunicación directa o indirecta con sus jugadores o personal técnico durante el partido, lo que incluye la prohibición de utilizar un teléfono móvil con ese fin.
Kompany ya había expresado su frustración por la severidad de las normas tras la suspensión. “Es tan estricto…” dijo después del partido de ida. BILD informa de que los oficiales de la UEFA vigilarán al entrenador de 40 años durante todo el partido para asegurarse de que permanece en su palco asignado y cumple plenamente con las sanciones. Sus funciones en la banda serán asumidas por su asistente, Aaron Danks.
La suspensión llega en un momento crítico de la temporada del Bayern, con el gigante alemán empatado a 3-3 en el global con el PSG tras una emocionante ida en Múnich. Kompany, que llegó al Allianz Arena el pasado verano, ha llevado al equipo al borde de las semifinales en su primera campaña de Champions League como entrenador principal. Su ausencia de la zona técnica y su aislamiento forzoso representan un importante desafío logístico y comunicativo para un club acostumbrado a su liderazgo directo desde la banda.
Este incidente pone de manifiesto los estrictos protocolos que la UEFA aplica al personal técnico suspendido, a diferencia de algunas ligas nacionales que pueden permitir la comunicación a través de intermediarios. Para el Bayern, el foco se centrará ahora en la eficacia con la que Danks y el resto del cuerpo técnico pueden implementar el plan de juego sin la aportación inmediata de su entrenador durante los cruciales momentos previos al partido y al descanso. El resultado en París determinará si el Bayern de Múnich puede avanzar en la principal competición de clubes de Europa en estas circunstancias restrictivas.




